Un confitero de primera división

'Javi' Porrón, en su establecimiento de la calle Uría. / ÁLEX PIÑA
'Javi' Porrón, en su establecimiento de la calle Uría. / ÁLEX PIÑA

El portero del CD Lealtad, Javier Porrón, soporta la presión diaria de vivir entre el liderazgo deportivo y el de la confitería Ovetus

ALBERTO ARCE

Entre los dulces de la más alta calidad y la portería del único equipo invicto de los 490 que militan en categoría nacional (de primera a tercera división). Así vive el ovetense Javier Porrón, 'Javi', dueño de las confiterías Ovetus y guardameta del CD Lealtad. Dos «pasiones». Así se refiere él mismo a las dos actividades que ocupan casi el cien por cien de su tiempo y que, en ocasiones, le han traído algún que otro dolor de cabeza.

Son las once y media de la mañana, roza el mediodía y el sol se deja ver en Oviedo. 'Javi Porrón', el ilustre confitero ovetense, tiene la cabeza dividida. Por un lado está la presión que supone liderar el Grupo II de la tercera división del fútbol español con el CD Lealtad de Villaviciosa, con la posibilidad del ascenso flotando en el aire; y por otro, el ajetreo matutino del negocio familiar, que exige «la mayor de las dedicaciones».

«En el trabajo asumo cada vez una mayor responsabilidad, pero ocurre algo parecido en el equipo; tengo que organizarme muy bien y sacarlo todo adelante», afirmó el arquero, que aspira de nuevo a la segunda división B tras el descenso del año pasado. Y es que ya son veintitrés los partidos que el Lealtad lleva sin perder y veinticinco los años que la confitería Ovetus se ha mantenido en constante movimiento «produciendo un producto de calidad en el que se mima el más mínimo detalle», aseguró Porrón.

En cuanto al terreno de juego, Porrón lo tiene claro. «La racha que llevamos de veintitrés partidos sin perder no es casual, hay que esforzarse al extremo y, aunque parezca una quimera, intentaremos terminar la temporada invictos», aventuró. Pero tiene los pies en la tierra. Con tan solo ocho goles encajados en veintiún partidos jugados, aún queda cierto margen de maniobra para atender la empresa, que celebra ya su primer cuarto de siglo.

«Todos los días»

«Tenemos tres confiterías y un obrador propio (en las calles Santa Susana, Uría y Valentín Massip)», expuso. Y es que en este momento, la actividad de Ovetus se limita únicamente al ámbito de la ciudad. La sucursal que la familia había abierto en Madrid tuvo que echar el cierre. «El secreto de nuestro negocio es estar todos los días, y eso acaba quitándote tiempo». Por eso, en palabras de 'Javi', la aventura madrileña no era del todo «viable». «Nos debemos a nuestro cliente y a nuestro producto; fresco, diario y elaborado por el personal más cualificado. No vale cualquiera para bañar un bombón en chocolate», bromeó.

El actual es un momento «optimista» para el jugador de fútbol y confitero ovetense. Durante la pasada temporada, una lesión del menisco durante seis meses lo mantuvo apartado de los campos españoles. Un hecho tras el que se planteó «dejarlo» y dedicarse en exclusiva a Ovetus. Ahora, en cambio, tiene muy claro «que ni la edad ni las circunstancias eran propicias para abandonar el fútbol», aclaró. Una decisión que quizás haga que su equipo venza en el 'playoff' de ascenso. «Pero para eso todavía queda mucho tiempo», sentenció. Hay que ir partido a partido, bombón a bombón.