Un hombre se corta el cuello con una botella rota en plena calle en Oviedo

Conmoción en Oviedo al ver a un hombre cortándose el cuello con una botella rota en plena calle
HUGO ÁLVAREZ

Tras entrar a la cafetería La Galerna, en General Elorza, el hombre ha cogido una de las botellas de cerveza que había en la barra y la ha utilizado para autolesionarse en la misma entrada del establecimiento | El hombre se encuentra en estado grave tras haber perdido «una gran cantidad de sangre»

ALBERTO ARCE

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Eran las 19.10 horas y ninguno de los clientes de la cafetería La Galerna, en pleno centro de la calle General Elorza de Oviedo, se imaginaban lo que estaba a punto de ocurrir. Un hombre, «de unos 35 años», según el testimonio del dueño del establecimiento, se ha cortado el cuello delante de todos ellos. Lo hizo en la puerta de acceso de la cafetería tras coger una de las botellas de cerveza del expositor de la barra interior y romperla en el escalón principal. El propietario de La Galerna, tras ver lo sucedido, cerró la puerta principal del bar para «que el hombre no pudiese volver a entrar» y llamó inmediatamente a la Policía Nacional. Mientras tanto, en el exterior, el hombre, sentado en el borde de la fachada, dejaba tras de sí «un enorme charco de sangre». En estos momentos, el herido se encuentra en estado grave como consecuencia de las heridas y de haber perdido «una gran cantidad de sangre», según ha conocido EL COMERCIO.

Hasta el lugar de los hechos se han trasladado una dotación de agentes del Cuerpo Nacional de Policía y una ambulancia del servicio de Emergencias. Los facultativos atendieron 'in situ' al herido aplicándole un torniquete y, pasados quince minutos, lo trasladaron de urgencia al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde permanece en estado grave dada la «gran cantidad de sangre» que ha perdido.

El hombre, «blanco» y de «apariencia normal», ha destacado el dueño de La Galerna, que no ha querido dar su nombre, aparentaba «unos 35» años de edad y estaba vestido con ropa «normal». Nada parecía indicar, ha continuado el hostelero, «que pudiera hacer una cosa semejante». «Todo ha sido muy rápido, apenas me ha dado tiempo a creérmelo mientras ocurría», ha admitido.