El Desarme aspira a convertirse en «promotor del turismo gastronómico»

Rubén Rosón, Wenceslao López, Alberto Núñez Feijoo, Sanz Fuentes, Miguel Ángel de Dios, Jose María de Rato, Beatriz Campal y José Luis Álvarez Almeida, en el desfile. /
Rubén Rosón, Wenceslao López, Alberto Núñez Feijoo, Sanz Fuentes, Miguel Ángel de Dios, Jose María de Rato, Beatriz Campal y José Luis Álvarez Almeida, en el desfile.

La Cofradía celebra su sexto capítulo y confía en organizar el próximo como Fiesta de Interés Turístico Regional

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Que la comida une y que muchas de las decisiones más trascendentales se han llegado a tomar después de una lo saben bien los miembros de la Cofradía del Desarme. Ayer celebraron su sexto capítulo en el aula Severo Ochoa del Edificio Histórico de la Universidad, con la participación de veintisiete cofradías enogastronómicas de Asturias, País Vasco, Galicia o Aragón. De esta última comunidad autónoma recibió el título de Embajadora de Honor, la de La Borraja y el Crespillo, en un acto que congregó a 170 personas.

El capítulo se convirtió en un trampolín para promocionar el menú del Desarme como gancho turístico. «Es necesario darlo a conocer y nuestro esfuerzo se centra en difundir el menú y en la importancia de promocionar nuestra gastronomía y que Oviedo sea ejemplo de turismo gastronómico», expuso Miguel Ángel de Dios, cofrade mayor. El primer paso lo anunció ayer: «Tenemos el expediente tramitado y hemos superado con éxito todos los requisitos para que el próximo año sea declarada Fiesta de Interés Turístico Regional».

También recordó que este año la cofradía creó una nueva categoría: Embajador de la Cofradía del Desarme, un reconocimiento hacia los restaurantes que difundan y promocionen de manera especial el menú. El Acebo, El Bodegón de Teatinos, De Labra, Casa Amparo, Casa Ramón, Gran Vetusta y Sidrería El Ferroviario fueron los locales que este año consiguieron el reconocimiento.

La celebración del sexto capítulo del Desarme también sirvió para recibir y nombrar a los nuevos cofrades de honor. El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo; la historiadora y cronista de Avilés, María Josefa Sanz Fuentes, y el director general de Onda Cero en Asturias, José María de Rato, hicieron los honores. Los tres coincidieron en calificar esta fiesta gastronómica como un «menú de paz».

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Ejemplo de ello fue el discurso que ofreció el presidente gallego: «La comida no casa con lo bélico. Es una forma de identidad que reúne, agrupa y junta, no se concibe en soledad». Aseguró que la cocina asturiana y gallega han conseguido «hacerse globales sin perder su esencia locales. Siempre son lo que han sido, sin desarmarse, pasen los años, décadas y siglos», aseveró. Núñez Feijoo agradeció la «amabilidad» y «hospitalidad» con la que fue recibido. «Espero que me vean como un ovetense más», espetó ante el público. Con sorna gallega, no podía ser de otra forma, aseguró que llegaba a Oviedo «preparado» para tomar los platos: garbanzos con bacalao, callos y arroz con leche. «Me he tomado un omeprazol», ironizó.

Apoyo por el cierre

La celebración del sexto capítulo de la Cofradía del Desarme también recordó la difícil situación por la que están pasando los despedidos de Alcoa, tras el anuncio del cierre definitivo de la factoría, en un día, el de ayer, donde más de 4.000 trabajadores de las plantas gallegas y asturianas protagonizaron la primera de las movilizaciones contra el cierre por las calles de La Coruña. En este sentido, el presidente de Galicia recordó en su intervención durante el capítulo un sentido mensaje de apoyo a los trabajadores. «Están viviendo un momento difícil del que no nos vamos a olvidar». Sobre este asunto también habló el alcalde de Oviedo. Wenceslao López apeló al espíritu del Desarme para «armarnos de razón y energía para lograr frenar el desastre del cierre definitivo de Alcoa y evitar esta agresión a la economía asturiana y gallega».

El acto se cerró con el desfile de todas las cofradías por las calles de la ciudad. que finalizó en la nueva plaza de la ciudad que lleva el nombre del Desarme, en el barrio de Santo Domingo, entre el Postigo Bajo, la calle Regla y la de José López Muñiz, y la tradicional comida de confraternización.

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