El documento reduce a la mitad los suelos para unifamiliares

Rayo-Mercadín, con La Tenderina al fondo. /  ALEX PIÑA
Rayo-Mercadín, con La Tenderina al fondo. / ALEX PIÑA

Los redactores abogan por desclasificar grandes bolsas de terrenos poco atractivos desde el punto de vista residencial

G. D. -R.OVIEDO.

El documento de prioridades del futuro Plan General plantea una ciudad más pequeña en el papel. Suprime ámbitos urbanizables enteros, recorta otros a la mitad o menos y elimina, en favor de una ciudad más compacta y con menores costes en la prestación de servicios, más de la mitad de la oferta de suelos para viviendas unifamiliares. De 6.823 chalés que prevé el PGOU actual se pasaría a 3.091 tan solo.

El recorte es casi igual de intenso en las previsiones de edificación en altura, con 3.000 pisos menos (de 28.926 a 25.962), pero aquí la tijera actúa sobre todo sobre los suelos, concentrando edificabilidad en los terrenos más favorables y desclasificando el resto. Algunos hasta hacerlos desaparecer. La Malata Norte, al otro lado de las vías del tren entre La Corredoria y el Nora, es uno de ellos. En San Claudio, el recorte es importante. El documento destaca que el actual plan prevé el equivalente a seis pisos por cada vecino de la localidad. Desaparecerían San Claudio-El Payán o San Claudio Pontón. Casi mil pisos menos que nunca se hicieron realidad ni iniciaron su tramitación. Para el resto se proponen ajustes. El barrio de La Cruz sería residencial de baja densidad, San Claudio Norte se recortará, para Los Valles se apuesta por su conversión a unifamiliar y también hay ajustes, pero no cambios significativos, para La Cruz Santa o San Claudio Este.

Víctor García Oviedo, Ramón Fernández-Rañada y Emilio Rico son los autores del documento. El equipo de la UTE PGO Oviedo describe el plan vigente como «optimista» y resultado de la burbuja inmobiliaria y feliz que vivió este país hasta la bofetada de 2008. Aprecia, en su diseño, rasgos comunes, como tratar como suelos aptos para edificar y desarrollar todos aquellos comprendidos entre el suelo consolidado y la primera barrera infranqueable.

Consecuencia de ello, es la calificación de suelos de muy dudoso atractivo. Los ámbitos de Peñeo o Las Peñas, por ejemplo. Dos extensos desarrollos previstos para vivienda unifamiliar con importantes pendientes, escaso soleamiento y colindando con la ronda exterior. La propuesta pretende eliminarlos y clasificarlos como suelos de Protección Urbana, con condiciones asimilables a los suelos de protección rural. Mil chalés menos, pero 16 hectáreas que se salvarán del asfalto. Para el ámbito de Segaria (36 hectáreas), se propone desclasificar la mayor parte de él, conservando una pequeña parte para la edificación en altura de unas 250 viviendas.

La parte más complicada de la ordenación de la zona la forman los tres polígonos de La Tenderina, Rayo-Mercadín y Mercadín. Tres piezas que encajan como una rótula y comparten hasta gastos de urbanización. El documento de prioridades prevé que formen un límite con la zona rural claro y regular y, también reducir en alguna medida su superficie. Los tres tienen instrumentos con aprobación definitiva entre 2008 y 2011, aunque sin avances posteriores. En el caso del Rayo-Mercadín planean modificar los viales, pero cuestionan la edificabilidad prevista (1,4 metros cuadrados por metros de suelo) por excesiva. Para Mercadín proponen una disminución del ámbito del 40% o destinar los suelos a zonas verdes, a cambio de un ligero incremento de la edificabilidad. Y para facilitarlo todo, dividen el plan de La Tenderina, que une a los otros con la trama urbana de Ventanielles, en tres actuaciones.