Economía marca como objetivos la plaza de toros, El Antiguo y el Palacio de los Deportes

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El edil Javier Cuesta avanza que 2020 será un año para hacer los proyectos prioritarios y habla de ejercicio de «transición»

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOVIEDO.

«Vamos a presupuestar la inversión que vamos a ejecutar». No será mucha. El concejal de Economía, Javier Cuesta, pintó ayer un escenario económico «de transición» para 2020, un ejercicio en el que el objetivo será «dotarnos de proyectos» para las prioridades del mandato, para «los ejes que ha marcado el alcalde: la plaza de toros, El Antiguo o el Palacio de los Deportes».

Cuesta se reafirmó en que el nuevo equipo de gobierno no volverá a pelearse con lo que sus predecesores llamaban las 'leyes Montoro'. «Cumpliremos con la regla de gasto y, por supuesto, con el plan económico financiero. Lo que no vamos a hacer es otro presupuesto que incumpla la normativa», señaló, decidido a romper con la «dinámica de desmadre presupuestario» de la época del tripartito, para, a partir de ahí, «trabajar con normalidad».

Cumplir el plan económico financiero y atenerse a la regla de gasto, admitió el edil, dejan poco margen a la imaginación o para pedir obras el año que viene. Cuesta reconoció que los números son los que son, «no hay otro terreno de juego». Por el lado de los ingresos, las cuentas de 2020 serán prácticamente idénticas a las de este año. La rebaja aprobada para el tipo diferenciado del IBI se verá compensada con mayores ingresos por el tipo general y la Plusvalía y «no esperamos ninguna sorpresa» en las transferencias desde otras administraciones dadas las situaciones de prórroga presupuestaria y bloqueo institucional. «Será muy alineadas con las del ejercicio en el que nos encontramos».

Eso deja un enorme margen entre lo que el Ayuntamiento podría gastar y lo que está dispuesto a gastar. Con los números del actual presupuesto y los del plan económico financiero aprobado el pasado mes de julio, el Consistorio dispondría para gastos no financieros de casi 191 millones de euros el año que viene. El compromiso con el cumpli miento del plan económico y la regla de gasto, sin embargo, dejarían esa cifra en algo menos de 170 millones.

Lo que el tripartito llamaba 'leyes Montoro' molestan tanto al actual como al anterior equipo de gobierno. La diferencia está en cómo lidia cada uno con una serie de normas que limitan el gasto de forma arbitraria -ligándolo a la evolución prevista del PIB-, ponen techo al presupuesto y dificultan las inversiones o la ampliación de servicios. El tripartito se peleaba cada año para estirar el gasto corriente en personal, servicios o ayudas. El esfuerzo dañaba el capítulo de inversiones y obligaba -Hacienda vigila- a hacer equilibrios, acuerdos de no disposición y limitaba la ejecución. Cuesta apostó ayer por el camino contrario: reconducir las cuentas dentro de los márgenes que marca la normativa a costa de sacrificar el próxi mo año. En 2020, la prioridad será «dotarse de los proyectos técnicos» para las prioridades del mandato. «Están sin hacer y hay que definirlos y sacarlos adelante antes de poner el primer ladrillo, por lo que el esfuerzo fundamental del año que viene estará centrado en hacer los proyectos», recalcó.

El concejal de Economía sostuvo que actualmente «no hay proyectos en stock» para ejecutar «porque no se hicieron estos años», por lo que 2020 será clave para la redacción de los documentos técnicos necesarios para planificar las actuaciones de la segunda mitad del mandato.

«Hoja de ruta marcada»

Cuesta explicó que la elaboración del presupuesto sigue la «hoja de ruta marcada» y que el equipo de gobierno ya tiene cerrada la parte del gasto corriente. No entró en detalles, pero aseguró que en los próximos días llegará el turno de definir las inversiones. ¿A cuánto ascenderá el capítulo? «Una cifra muy razonable», se limitó a señalar el edil. Si se hacen números, el margen es estrecho y apunta a que la inversión presupuestada caerá el año que viene al entorno de los 10 millones de euros, una tercera parte de la comprometida inicialmente para este año por el tripartito.

La cifra puede parecer descorazonadora, pero hasta julio el Ayuntamiento había logrado invertir apenas dos millones de euros de esos 33 y el año pasado, si se descuenta la sentencia que obligó a abonar 17 millones de euros por el Palacio de Congresos a la promotora Jovellanos XXI, apenas fueron cinco en todo el ejercicio. «Vamos a presupuestar la inversión que vamos a ejecutar», reiteró Cuesta. Es un objetivo. Las 'leyes Montoro' no afectan solo al presupuesto sino que constriñen su ejecución, limitando, por ejemplo, el recurso al remanente de tesorería como fuente de financiación. Oviedo se apuntó 54 millones de euros largos de 'excedentes' del ejercicio pasado. El equipo de gobierno aprobó en Pleno esta semana destinar la parte correspondiente al superávit, 4,5 millones de euros, a amortizar deuda. Podría haberlo destinado a inversiones financieramente sostenibles, pero, de nuevo las 'leyes Montoro', solo a obras que se acabasen dentro de este año. Las cosas son difíciles.