Emoción y pinceles por la integración

Los usuarios del CAI Naranco, ayer, con sus diplomas en el teatro de Pumarín. / FOTOS: MARIO ROJAS
Los usuarios del CAI Naranco, ayer, con sus diplomas en el teatro de Pumarín. / FOTOS: MARIO ROJAS

Los usuarios del CAI Naranco reciben sus diplomas tras la representación de 'EmocionArte' en el Teatro de Pumarín

A. ARCE OVIEDO.

«Las nuevas generaciones tienen que entender que todas las personas, por encima de sus distintas capacidades, son iguales». Así se dirigió ayer a su público (149 niños de cuarto de Primaria de los colegios Carmen Ruiz-Tilve y Ventanielles) la concejala de Educación, Mercedes González, en el Teatro de Pumarín, tras la entrega de diplomas a los participantes del espectáculo 'EmocionArte', del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) Naranco y el Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias. Un proyecto basado en la realización de representaciones de 'action painting' en tiempo real en las que los integrantes del grupo ARTE del CAI Naranco expresan sus emociones con pintura y movimiento sobre el escenario y que culminará esta misma mañana.

En ese sentido, la edil de la formación morada, «satisfecha» con esta iniciativa que han visto 733 alumnos de los distintos colegios del municipio y del propio CAI, explicó que «con este tipo de actuaciones, y con el arte, además, como forma de facilitar la integración, los niños aprenden a valorar que todos somos capaces de hacer las mismas cosas». Junto a ella, se encontró el director del CAI, Luis Blanco, y los diez usuarios del centro participantes.

Así, la ira, el miedo, el desamor, el amor, la tristeza y la alegría, emociones que todos los seres humanos sienten por igual -aunque no de la misma forma-, matizó González, quedaron debidamente representadas sobre los grandes lienzos en vivo y en directo a la manera del expresionismo abstracto Pollock, al tiempo que los clarinetistas del Conservatorio, comandados por Alberto Veintimilla, interpretaban los mismo estados a través de piezas como 'Vocalice', de Rachmaninoff (desamor); o 'La muerte de Ases', de Grieg (tristeza).