Se escapa de comisaría el hombre que quemó su casa tras reñir con su mujer

Se escapa de comisaría el hombre que quemó su casa tras reñir con su mujer
La terraza de la vivienda calcinada, con los cristales reventados. / D. L.

El individuo, que provocó un incendio en el Postigo Bajo, huyó de la sede de Juan Benito Argüelles perseguido por agentes y dos vecinos lo pararon en Ventura Rodríguez

D. L. OVIEDO.

El hombre detenido por provocar un incendio tras reñir con su mujer en su casa del Postigo Bajo, 46, que obligó a desalojar a cerca de treinta vecinos del inmueble en la madrugada del miércoles, se escapó ayer por la mañana de la Comisaría de la Policía Nacional. Gracias a la colaboración de dos ciudadanos, los agentes que lo perseguían a la carrera lograron arrestarlo de nuevo en la calle Ventura Rodríguez y devolverlo al calabozo.

Alrededor de las diez de la mañana de ayer, el individuo huyó de la sede policial de Juan Benito Argüelles. Se fue abriendo paso entre la gente perseguido por «cinco policías detrás, o más», relató uno de los ciudadanos, un comerciante que prefirió permanecer en el anonimato. Se encontraba en una pausa del trabajo junto con un empresario vecino cuando vieron al hombre, que era «moreno, alto, de unos 30 años y agresivo», correr mientras oían gritos de «paradlo». Los dos se pusieron en medio y lograron detenerlo: «Quedó que no supo reaccionar. Entonces un policía se le tiró encima y lo redujo. Les costó trabajo, se revolvía y daba voces de que lo maltrataban».

De acuerdo con fuentes de la Policía Nacional, el incendio fue provocado por este individuo tras «un ataque de ira» por una discusión con su mujer. Darián Santos, inquilino del Postigo Bajo, 46, lo describió así: «Fue sobre las tres (de la madrugada). Iba al cuarto y sentí una explosión atrás, como que se cae algo. Pienso que fue mi hermano y le pregunté qué pasó. Entonces vi abajo que salía humo negro, intenso, y que el cristal rompió».

Fue Santos, que vive de alquiler allí desde hace cinco años junto a otros cuatro familiares, quien alertó a los Bomberos de lo que estaba pasando. «Se lo dije al vecino de abajo y gritó: «¡Corran, corran, que se quema el edificio!'. Los de la parte de abajo no pudieron volver ese día. Estuvimos hasta las cuatro o cinco de la mañana» en la calle, mientras los efectivos de extinción de incendios intervenían, continuó su relato.

Por fortuna, nadie resultó herido. Rápidamente se personaron la Policía Local (que cortó el tráfico) y los Bomberos. Apagaron el fuego sin que nadie resultase intoxicado. El incendio, según fuentes de Seguridad Ciudadana, «no fue de grandes dimensiones».

El individuo que lo provocó fue arrestado por los agentes por este hecho la misma noche. También le imputaron un intento de robo mediante la rotura del escaparate de la clínica dental del bajo del edificio con una tapa de alcantarilla. Otro vecino y cuñado del individuo, sin embargo, restó importancia a lo sucedido: «Encendió la casa, enfadado con su mujer. Estaba enfadado y nada más».

Los agentes de la Policía Nacional volvieron ayer por la mañana al piso en cuestión para continuar la investigación sobre el incendio y sobre el hombre, que continúa detenido a la espera de pasar a disposición judicial. Según pudo saber este diario, «es conocido» por el Cuerpo «por hechos similares» a los del último arresto.

El piso en cuestión, en el primero, ha quedado totalmente destrozado e inhabitable, con las ventanas de la cocina sin cristales, los pasillos cubiertos de ceniza y los muebles ennegrecidos y calcinados.

Bloque conflictivo

El edificio, de cinco pisos, se halla en buen estado por fuera, pero muy deteriorado por dentro. La mayoría de las viviendas no tienen cerraduras y se encuentran 'okupadas'; otras, directamente, están tapiadas o abandonadas y repletas de basura y muebles desvencijados. Pintadas como 'Te amo, mora' recorren los pasillos, hay algunas cañerías al aire y los telefonillos han sido arrancados hasta dejar solo los cables.

De acuerdo con fuentes policiales, el bloque es «muy conflictivo, viven familias conflictivas. Estamos todo el día ahí. Hay una clínica dental debajo, tienen problemas siempre». Un trabajador de dicho establecimiento aseguró que los habitantes de las viviendas «nos respetan» pero reconoció que ha habido «sustos» y que la situación «se ha agravado de dos años aquí». Y ofreció una explicación a la situación: «Esto se debe a la dejadez por parte del propietario del edificio. Pagamos un alquiler importante y no repara nada».

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