Más espacios para las autocaravanas

Francisco Oliveras con 'Lucky', Manoli Lorente y David Oliveras, dentro de su autocaravana en La Corredoria. /  FOTOS: MARIO ROJAS
Francisco Oliveras con 'Lucky', Manoli Lorente y David Oliveras, dentro de su autocaravana en La Corredoria. / FOTOS: MARIO ROJAS

Los usuarios del área de La Corredoria, con dieciséis plazas, piden una ampliación«No nos quedamos aquí encerrados, salimos y gastamos dinero en comercios y hostelería como los demás», dicen los usuarios

SANDRA S. FERRERÍAOVIEDO.

Los turistas llenan Oviedo en agosto. No solo los de hoteles y apartamentos. La época de vacaciones por excelencia invita a los planes sin horarios, y muchos optan por la libertad e independencia que les ofrecen las autocaravanas. Para ellos, desde 2015 existe un área específica situada en La Corredoria. Un lugar en el que, de manera gratuita, pueden estacionar sus hogares rodantes y pasar un máximo de setenta y dos horas. Cuenta con dieciséis plazas de aparcamiento, con servicios de agua potable y de vaciado de aguas grises y negras.

Esas plazas son escasas a juicio de los usuarios. Los malagueños Ángel Guillén y Ana Patricia de Soto, con sus hijos Martín, Olivia y Claudia, se encuentran estos días recorriendo la costa asturiana. En su parada en Oviedo se vieron obligados a dormir en la zona verde de pago adyacente al recinto. «Es pequeño», lamentaron. Lo mismo criticaron Arancha Luengo y Pedro Mazo, que se desplazaron su pequeño Ángel, de 2 años. Estos sevillanos tuvieron la suerte de encontrar uno de los últimos sitios del parking. En su segundo viaje en autocaravana, en el anterior recorrieron Portugal y Galicia, la familia dice escoger este modo vacacional «porque podemos visitarlo todo al ritmo que queramos».

No corrieron la misma suerte Antonio Javier Martínez y Felipe Montes. La pareja granadina arrancó su viaje en Santillana del Mar y tras recorrer la costa asturiana hicieron parada en Oviedo. Cuando llegaron no tenían sitio.

Residente en Madrid pero natural de Cádiz, Elias Alev celebró la amplitud de las plazas de aparcamiento y que haya dos sitios para descargar aguas. Ahora bien, «los días que está todo completo algunos tienen que aparcar fuera del recinto». Para él, la clave está en que se cumpla la regla del máximo de tres días horas de estacionamiento, «porque seguro que hay algunos que se aprovechan y están más tiempo del que pueden».

Él es un campista experimentado: «Mi hijo tiene 35 años y por aquel entonces yo ya hacía aquellas acampadas de tienda y fogata», recuerda. La autocaravana llegó cuando se jubiló. «Era mi gran ilusió, y en cuanto me dijeron que en dos meses me jubilaba la compré», cuenta. Además de la libertad y comodidad, Alev asegura que es una forma de entablar amistades.

Por la noche alrededor de las autocaravanas se forman tertulias como si de la terraza de un hotel se tratara.

A juicio del gaditano, en Asturias este turismo «no está muy bien vistos., pero asegura que son iguales que los que se alojan en hoteles o apartamentos: «Nosotros no nos quedamos aquí encerrados, salimos y gastamos en el comercio y en la hostelería como los demás».

Segunda residencia

La familia formada por Francisco Oliveras, Manoli Lorente y David Oliveras, y el perro 'Lucky', son también unos expertos en el turismo de autocaravanas. Desde hace más de una década el vehículo se ha convertido en su segunda residencia, y con él han recorrido gran parte de España y Francia. «Nosotros venimos de Barcelona y allí hay muchas áreas de este tipo», comentaba este fin de semana, antes de ir al casco histórico de Oviedo.

La familia celebra que los municipios se hayan ido adaptando a este tipo de turismo porque «es la comodidad de tener el apartamento donde quieres». Su principal crítica se dirige a la ubicación del recinto: «Está lejos del centro, en Francia están en medio de la ciudad». Así, el autobús se convierte en el mejor aliado para estos turistas. El problema llega cuando sus mascotas no pueden subir. «Ayer hubiéramos ido al centro a cenar, pero a 'Dimitri' no le dejan subir en el autobús», lamentó la madrileña Estela Vaca durante sus primeras vacaciones como autocaravanista.