La estación con más movimiento de Oviedo

De izquierda a derecha, Alejandro Cheda, Juan José F. Peláez,Daniel Pérez, Juan Carlos Fernández, Javier Sierra, Consuelo González y Olaya Menéndez. En el centro Mari Paz Fervienza. /Alex Piña
De izquierda a derecha, Alejandro Cheda, Juan José F. Peláez,Daniel Pérez, Juan Carlos Fernández, Javier Sierra, Consuelo González y Olaya Menéndez. En el centro Mari Paz Fervienza. / Alex Piña

Además del personal de Renfe, camareros, cuponeros y dependientes dan vida al emblemático edificio. La terminal, por la que pasan once mil viajeros y 346 convoys al día, abre a las cinco de la madrugada y cierra a las 0.30 horas

SANDRA S. FERRERÍA

Juan José F. Peláez siente cierta nostalgia ahora que roza con los dedos la jubilación. Tras más de veinte años trabajando al servicio de Renfe, el 30 de noviembre dirá adiós a la Estación del Norte de Oviedo. «Después de tantos años al servicio del sistema ferroviario, es normal sentir cierta nostalgia», asegura el trabajador de 63 años. Este técnico ferroviario es una de las 166 personas, entre maquinistas, oficinistas, interventores y personal de taquillas, que trabajan desde 1999 en la céntrica estación de Oviedo. Entonces se unificaron en el mismo edificio, reformado en 1946, tras la Guerra Civil, todos los servicios de la Estación del Norte, la del Vasco y la de Económicos.

En el actual equipamiento conviven trabajadores de Renfe, comerciantes y casi 11.000 viajeros que, día tras día, cruzan sus andenes. Pero la estación no solo da servicio a los viajeros, sino que con el tiempo se ha convertido en un nexo de unión entre Ciudad Naranco y el centro de la ciudad. «Es una zona muy muy transitada, muchos vecinos la atraviesan para llegar a la calle Uría», apunta Juan José F. Peláez.

Con vistas a los andenes también trabajan Consuelo González y Juan Carlos Fernández de la Red, quienes valoran mucho su puesto en la estación. «Para nosotros este trabajo es vivir el día a día de los trenes, y eso supone guardarles cierto cariño», explica González. Según indican, en otras estaciones de tren las oficinas se encuentran fuera del equipamiento. «Aquí se ve mucha vida, por ejemplo la estación de Llamaquique es un apeadero, la gente está allí de paso. Aquí, sin embargo, el ir y venir de gente es continuo», explica.

La vida en la estación comienza a las 5 de la madrugada, cuando sale el primer tren en dirección a Gijón, y termina a las 0.30 horas, con la llegada del último Alvia.

Por allí pasan, a diario, 140 trenes de cercanías de ancho métrico: 12 trenes de media distancia, de ancho métrico; 184 trenes de cercanías de ancho convencional, y diez trenes de larga distancia, los ocho de Madrid, y dos de Barcelona.

Como en cualquier estación, los comerciantes tratan de ofrecer servicios tanto a los empleados como a los viajeros. Javier Sierra trabaja en La Bomba Records, una tienda de discos que lleva más de 18 años abierta. Según explica, los aficionados de la música continúan yendo a su local a adquirir discos y vinilos.

Otro referente de los comercios en la Estación del Norte es Klan, que lleva abierta 17 años en la primera planta de la estación. Riñoneras de cuero, vestidos de cuadros, pañuelos con estampados palestinos y camisetas de Los Ramones son algunas de las prendas que los ovetenses pueden adquirir. También pendientes, pulseras y otros complementos. Si se animan, incluso pueden tatuarse o ponerse un pendiente. «En Oviedo llevamos más de 25 años, así que podemos decir que somos un referente en la ciudad, tenemos una clientela muy fidelizada», explica la dependienta Olaya Menéndez.

Los pasajeros que quieran llevarse un regalo original de Oviedo tienen su sitio en la tienda Estación Especial. «Algunos la llaman estación espacial, juegan con las palabras», explica Daniel Pérez. Llegó en 2012 a uno de los bajos de la terminal. «Estación Especial resiste en la estación», afirma. En su tienda se puede encontrar desde tazas hasta un playmobil gigante.

Cerca se sitúa a diario, desde hace cinco años, el cuponero Alejandro Cheda, que algún que otro premio ha repartido a lo largo de tantos años.

Pero no solo los comercios de la estación, como la cafetería de la entrada o el quiosco, una zapatería, o una empresa de alquiler de coches, tienen por clientela principal a los viajeros de Renfe. Mari Paz Fervienza cogió su local a principios de 2016. Allí instaló un taller de arreglos de ropa, donde muchos vecinos de la zona acuden a remendar su ropa. «También vendo algunas prendas sueltas», advierte. Para ella es un lujo poder trabajar en la Estación del Norte.

Los casi once mil viajeros que diariamente pisan la estación de Renfe, los comerciantes que tienen sus locales en el centro de la ciudad, los 166 trabajadores de trenes que organizan la red, y todos los vecinos de Oviedo que cruzan por la zona demuestran, a cualquier hora que se pase por allí, cualquier día del año, que la Estación del Norte de Oviedo está más viva que nunca.

La actual estación de trenes cumplió en octubre 72 años
Alejandro Cheda, cuponero: «Llegué a la estación hace cinco años, aquí sigo, y por mucho tiempo».

Corría el año 1874 cuando se construyó la primera línea Gijón-Pola de Lena, que pasaba por Oviedo. El 26 de julio de ese mismo año se inauguró en Oviedo la actual estación del Norte. «Tuvo una importancia enorme», señala Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril. La situación de la estación obligó a crear la actual calle Uría para comunicar la estación con el centro de la ciudad, que se situaba en el Antiguo. «Es el inicio de la ciudad que hoy conocemos», apunta Fernández. Como fecha clave, el director del museo apunta el 13 de septiembre de 1891, con la creación de un tranvía de mulas que comunicaba la estación y el Ayuntamiento. La terminal se vio dañada por la Guerra Civil. En 1938 se plantearon reconstruirla, «prácticamente es una estación nueva», que se inauguró el 14 de octubre de 1946. Según explica Fernández, en su origen el edificio siguió la estética alemana «aunque se le pusieron tejados y arcos para suavizarlo».

El siguiente gran cambio de la estación se produjo el 4 de febrero de 1999 tras la Operación Cinturón Verde de Oviedo. «Se tapó la estación con la conocida Losa, y se unificaron todos los servicios de las estaciones de Oviedo. Todo un acierto», concluye Fernández.

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