El grupo criminal ETA-Asturcón también extorsionó al director de un banco

El zulo, en una de las laderas del Naranco, estaba perfectamente insonorizado. / ALEX PIÑA

«Cada seis meses» recibía cartas con amenazas a sus familiares y en las que la organización le exigía el pago de altas cantidades de dinero

R. A. / C. P. OVIEDO.

El grupo ETA-Asturcón amenazó, secuestró, cometió estafas y hurtó a empresarios, médicos, una famosa escritora asturiana y también a un director de banco de Oviedo. Todo ello en cuarenta y tres años de actividad delictiva y que ahora ha sido descubierta por la Policía Nacional.

Los agentes comenzaron en abril de 2017 la investigación después de que un ciudadano encontrase en medio del monte Naranco un zulo, dotado de un sistema de ventilación, impermeabilización e insonorización. Las pesquisas permitieron averiguar que el cabecilla de la organización criminal era «un profesional de la electrónica conocido y bien posicionado» que falleció en 2012. También, fueron investigados su mujer e hijo.

La banda enviaba cada «seis meses o un año» cartas de extorsión a sus víctimas, reclamándoles grandes cantidades de dinero y en las que, incluso, amenazaban con hacer daño a sus familiares, según ha podido saber este periódico. Entre sus víctimas también estaba un director de banca, que se vio obligado a contratar los servicios de un escolta que velara por su seguridad. «Había algunas personas que llevaban uno e incluso dos agentes de seguridad a su lado porque cada cierto tiempo recibían estos escritos», abundaron las mismas fuentes.

Archivo provisional

A pesar de las cartas de extorsión, las amenazas, el secuestro de un empresario, el intento a otros dos e incluso una tentativa de homicidio al jefe de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario Central de Asturias, Juan Teixidor, en 1983, el caso se encuentra actualmente archivado de forma provisional desde el 18 de junio pasado. Así lo decretó el juzgado de Instrucción número 2 de Oviedo, tal y como adelantó EL COMERCIO. La jueza titular entendió que a pesar de todas las pruebas aportadas por los agentes de la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Asturias no se hallaron «indicios de suficiente entidad para atribuir la participación en los hechos investigados a la esposa e hijo» del principal cabecilla de la trama criminal, fallecido en 2012. Ni contra «otros individuos» que mantenían una «relación estrecha» con él.

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La jueza tampoco halló en estas personas pruebas contundentes que permitieran sacar adelante un proceso judicial ni constancia de que en la actualidad «tales personas continúen con tal actividad delictiva». Eso y que los delitos, cometidos entre los años setenta y ochenta, ya están prescritos precipitó el sobreseimiento provisional de las actuaciones. Un archivo del caso que no es definitivo, ya que el propio auto judicial deja abierta la posibilidad de reabrir el caso siempre y cuando aparezcan nuevos datos o indicios que así lo aconsejen.

En ese punto se encuentran ahora las investigaciones policiales. La Jefatura Superior de Policía de Asturias confirmó que «se sigue investigando». De hecho, el zulo desmantelado en el Naranco en abril de 2017 se encontraba en perfecto estado de conservación. Según informó la propia Policía Nacional había sido reconstruido en 2004 y el día que entraron los agentes «no había ni una tela de araña».

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