Un zulo a los pies de las antenas

El camino que llega hasta el zulo desde el aparcamiento del Naranco, al fondo las casetas de RTVE. / PIÑA
El camino que llega hasta el zulo desde el aparcamiento del Naranco, al fondo las casetas de RTVE. / PIÑA

ETA-Asturcón construyó el habitáculo en un terreno conocido como 'Ciervo' | La banda criminal ubicó su cuartel general a escasos cincuenta metros de las casetas de Radio Televisión Española del Naranco

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

A pie de un camino, a escasos metros de las casetas de Radio Televisión Española, del primero de los aparcamientos del Naranco y con un acceso fácil a pesar de la maleza. Ni demasiado oculto, ni demasiado alejado. Así se llega al zulo que utilizó durante más de cuarenta años el grupo criminal ETA-Asturcón, en una parcela que se conoce como 'Ciervo'.

Fue su cuartel general, donde llegaron a esconder armas, grilletes y cuerdas. Un lugar perfectamente acondicionado, insonorizado e impermeabilizado cuyo fin era el «confinamiento involuntario de personas en situación de cautividad». A día de hoy solo quedan los restos inhabilitados de esta estructura que los propios investigadores llegaron a denominar la «cárcel del pueblo».

Llegar a los restos del zulo es fácil. Tanto como dejar el vehículo estacionado en el aparcamiento y coger el camino de gravilla que discurre en paralelo a las casetas de Radio Televisión Española. Sin salirse de él, y a la altura de una torre de electricidad, se abre a la derecha un sendero cubierto de hojarasca, zarzas y espinos que lleva directamente a lo que queda de él.

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El habitáculo fue desmantelado a los pocos días de que la Policía Nacional comenzase con la investigación que logró averiguar que quien hacía uso de esta pieza subterránea era el grupo ETA-Asturcón, la banda criminal formada por un matrimonio y su hijo que cometió durante cuarenta y tres años extorsiones a empresarios, secuestros, tentativas de homicidio, estafas y hurtos. No solo en Oviedo sino en el resto de Asturias, e incluso en Cantabria y Madrid.

Hoy solo quedan los restos. Acceder a su interior es imposible. Los agentes lo desmantelaron completamente. Sí se puede observar su esqueleto exterior. Una estructura conformada por paneles con una antigua publicidad de una conocida caja de ahorros asturiana y por estructuras metálicas. A su alrededor un terreno en el que llaman la atención los restos de dos modelos antiguos de aseos portátiles, un depósito de agua como los utilizados por los ganaderos para surtir de agua a los animales, una botella cortada por la mitad entre dos árboles, una conducto de goma por el suelo. Una mezcla entre un vertedero ilegal y un chamizo abandonado.

Una tumbona y un cojín

Lo más curioso es que a escasos veinte metros aparecen los restos de lo que se asemeja a una chabola. Aún aguardan en el suelo una tumbona de playa y un cojín de sofá, así como un cubo de pintura blanca.

Todo denota que allí hubo movimiento y todo ocurrió en una zona que en los años ochenta, el período más agresivo de ETA-Asturcón, «era muy marginal», señaló un agricultor de la zona que nunca vio movimiento extraño en esta parte del Naranco.

Hoy es difícil imaginarlo. Hay un camino accesible, sendas habilitadas para los caminantes y un amplio aparcamiento, pero los miembros de ETA-Asturcón lo tenían todo medido. Unas colmenas colocadas en el acceso al zulo disipaban cualquier intento de acceder a él. Incluso lo rehabilitaron en 2004, según informó la Policía Nacional. Todo sucedió en el monte de los ovetenses, el Naranco.

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