«La fábrica de armas de Trubia tiene que ser un Bien de Interés Cultural»

Joaquín Carlos Ocampo, Toño Huerta, Manuel Maurín y Germán Ojeda, durante la charla. / ÁLEX PIÑA
Joaquín Carlos Ocampo, Toño Huerta, Manuel Maurín y Germán Ojeda, durante la charla. / ÁLEX PIÑA

Joaquín Carlos Ocampo, Germán Ojeda y Manuel Maurín abren el ciclo de conferencias por el 225 aniversario de la factoría en el Edificio Histórico

ALBERTO ARCE OVIEDO.

¿El fracaso de la revolución industrial en España o el germen de lo que sería un futuro exitoso en el terreno armamentístico? Ambas respuestas son correctas cuando se habla de la fábrica de armas de Trubia, que afronta ahora dos de las efemérides más importantes de su historia: los 225 años de la construcción de sus instalaciones, por un lado; y los 175 años de la llegada de Francisco Antonio de Elorza, el general Elorza, a la villa cañonera, por otro. Una conmemoración que se celebrará durante este mes y el siguiente a iniciativa de la Fundación Municipal de Cultura y los ayuntamientos de Oviedo y Grado a modo de ciclo de conferencias y visitas guiadas.

Así, ayer tuvo lugar la primera de las citas con la historia de la industria asturiana en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Joaquín Carlos Ocampo, catedrático de Historia e Instituciones Económicas; Germán Ojeda, profesor titular de Historia en la Universidad; y Manuel Maurín, titular de Análisis Geográfico Regional, disertaron sobre los inicios y el auge de la factoría y de su importancia para el desarrollo económico de la región.

La fábrica tuvo tres etapas fundamentales, expuso Ojeda. «En 1794 comienzan las obras» del proyecto de Fernando Casado de Torres; en 1844, tras finalizar la I Guerra Carlista, llega el general Elorza para reflotarla; y en 1854, se inicia el despegue», relató. Una cronología que, según sus palabras, marca la historia de una fábrica «que debería ser declarada Bien de Interés Cultural».

«En los primeros años, la Revolución Industrial en España fracasó y Trubia también lo hizo»

No obstante, Ocampo no fue tan optimista. En los primeros años, «la Revolución Industrial en España fracasó. Trubia fracasó», sentenció. Y lo hizo, expresó, porque una vez más «llegábamos tarde» a Europa.