Fallece a los 53 años Ínigo Tartiere, un hombre con «un don de gentes especial»

Su hermano, Víctor Tartiere, en la sala del tanatorio. / PABLO LORENZANA
Su hermano, Víctor Tartiere, en la sala del tanatorio. / PABLO LORENZANA

El funeral por el director de ventas de Audi en Tartiere Auto, que murió a los 53 años, se celebrará hoy en la basílica de San Juan

R. A./ M. G. / A. A. OVIEDO.

Un hombre «impresionante», «con un don de gentes especial» y «muy querido». Así definían ayer, aún conmocionados, familiares y amigos a Íñigo Tartiere Goyenechea, director de ventas de Audi en Tartiere Auto. Falleció a los 53 años por una infección en una herida en una pierna provocada por una bacteria muy agresiva.

Era el segundo hijo de Víctor Tartiere Herrero, ya fallecido, y Carmen Goyenechea Arisqueta, y bisnieto del industrial, banquero y empresario José Tartiere Lenegre, una de las figuras clave de la industrialización asturiana, primer conde de Santa Bárbara de Lugones y fundador de la Sociedad Santa Bárbara, que fabricó explosivos para la guerra de Cuba. Desde hace década y media, Íñigo residía en La Fresneda con su mujer, Yolanda Alonso, y sus dos hijos, Víctor y Alicia, de 25 y 21.

Su hermana pequeña, Inés, expresó que el fallecido era una persona «con un don de gentes especial y siempre tenía buenas palabras para todo el mundo». Su cuñado y presidente de la Fundación Musical Ciudad de Oviedo, Francisco González Álvarez-Buylla, destacó su «gran» cantidad de amigos y que era «muy trabajador».

Hoy se celebrará el funeral, a las doce del mediodía, en la basílica de San Juan el Real. Posteriormente, se incinerará en la intimidad familiar. Su capilla ardiente quedó instalada ayer en el tanatorio Ciudad de Oviedo, por donde pasaron numerosos amigos para arropar a la familia.

Los empleados de Tartiere Auto publicaron ayer un comunicado en el que lamentaban que la pasada noche «nos dejó uno de los nuestros». Le agradecieron su amabilidad durante tantas horas de trabajo: «Descansa en paz y entre nosotros seguirá presente tu eterna sonrisa».

Belarmino Feito, presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), mostró su «enorme pesar» por la pérdida de un «gran profesionalidad y talento empresarial».

Tres eran las pasiones de Tartiere: la familia, el trabajo y el golf, al pádel y al mus. Los juegos se le daban de maravilla. Hace tres meses se alzó con la victoria del campeonato de cartas que organiza el Club de Tenis de Oviedo, según recordó su íntimo amigo y director de la revista 'Vivir Oviedo', Santiago González-Alverú. Reseñó que durante el último lustro había formado parte del jurado que cada año otorga el premio 'Ovetense del año'.

El fallecido era un asiduo al Tenis y ayer su presidente, Antonio Retana, se mostró sorprendido el fallecimiento: «Era una persona entrañable, yo soy íntimo amigo de su hermano Víctor. Ambos son unas personas muy queridas, amables, serviciales y encantadoras».

Conmoción en Lugones

La tristeza por su muerte se extendió a los vecinos de La Fresneda. El presidente de la asociación, Óscar Llamas, se mostró muy impresionado. Afirmó que siempre que le habían pedido ayuda había estado a su lado y añadió que a partir de ahora le echarán de menos: «Era una persona excelente, siempre tenía una sonrisa y un chascarrillo que soltar; nos deja un hueco enorme».

Su hermano Víctor agradeció ante una abarrotada sala número 3 del tanatorio la atención que el personal del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) le ofreció durante los dos días que estuvo ingresado, con una mención especial para los doctores Triviño y Braña. «Se desvivieron por él», comentó emocionado.

 

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