Fallece 'Pepe, el de El Tizón', un «hostelero legendario»

José Manuel Gómez, en el Tizón, en 2015. / ÁLEX PIÑA
José Manuel Gómez, en el Tizón, en 2015. / ÁLEX PIÑA

El propietario del conocido restaurante de Caveda muere a los 68 años, dejando «un hueco tremendo» en la profesión que dominaba

D. LUMBRERAS OVIEDO.

La hostelería ovetense ha quedado huérfana. José Manuel Gómez, más conocido como 'Pepe, el de El Tizón' por el local que lo hizo famoso, ha fallecido a los 68 años tras una larga lucha contra el cáncer.

«Era un hostelero legendario. Los clientes lo adoraban», lo definió Paulino Lorences, presidente de la Fundación Hostelería de Asturias. Por la mesa de Gómez han desfilado multitud de ovetenses y de visitantes ilustres, como galardonados Premios Príncipe de Asturias, escritores o cantantes de ópera. «Tenía una clientela muy variada, con políticos locales. Los reprendía a todos», añade Lorences.

Natural de Riocastiello (Tineo), 'Pepe' llegó a Oviedo con tan solo 13 años. Comenzó como camarero en locales clásicos de los años sesenta, como La Quirosana, El Cabo Peñas o La Paloma, hasta que alzó el vuelo por su cuenta en 1980, con La Gran Tasca. Pero su buque insignia era su local de la calle Caveda, que abrió en 1985.

«Apostaba por los callos, entre él y el Bodegón de Teatinos los recuperaron en Oviedo con una receta tradicional normanda», cuenta Lorences sobre las habilidades de Gómez al frente de El Tizón, donde era como un director de orquesta: «Sabía si estabas atendido, o si había que ponerte algo, o darte ánimos».

José Luis Álvarez Almeida, presidente de la patronal OTEA (Hostelería y Turismo de Asturias), resalta que El Tizón es «uno de los grandes negocios de innovación, de jornadas gastronómicas, de traer productos punteros. Para mí es uno de los grandes maestros».

Gómez, además, fue «uno de los grandes baluartes del asociacionismo en Asturias. Dedicó mucho tiempo a estar en juntas directivas, con situaciones difíciles», en la asociación que precedió a la patronal actual. Sus compañeros lo distinguieron en 2014 con el premio Antroxu y en 2016 con el galardón de OTEA al 'Compromiso asociativo' por «su demostrada defensa de la actividad profesional».

En conversación con este diario, el propio 'Pepe' describía así su función: «Un poco de todo. Dirijo en parte la cocina y organizo todo el equipo para que funcione». Defendía la personalización de su local («es como un hijo, tienes que estar todos los días encima de él») y «una plantilla cualificada y que sea constante», el gran reto para el empresariado.

'Pepe' hizo de El Tizón un emblema de la cocina clásica, que se iba adaptando a los tiempos. Sus platos estrella eran el bacalao, la tortilla y los pescados del Cantábrico, sin que faltara el cocido en el menú.

Prestigio y humanidad

Muchos coinciden en señalar al restaurante como «un referente» en Oviedo. Así quiere destacarlo Edén Jiménez, presidente de Unión y Defensa de Hosteleros de Asturias. «Era la cabeza visible de la hostelería, hizo mucho. Me quedo con el último viaje que hice con él, hace tres meses. Estuvimos en Turín en un evento de Martini, era de los que más entiende de vermú de la región», completa.

El prestigio de Gómez traspasa las fronteras asturianas. «Se nos va una gran persona, un gran profesional, pero sobre todo una gran persona», declara, muy emocionado, Alfredo García Quintana, vicepresidente de la Federación Española de Hostelería.

La calidad humana de un hombre activo, jovial y muy presente en todos los eventos es quizá lo que más destacan sus colegas, más allá de su indudable habilidad hostelera. «Era muy querido por todos, no conozco a nadie que hable mal de 'Pepe'. Era un hombre de sonrisa agradable, muy cercano. Lo vivo con mucha angustia, deja un hueco tremendo», señala Almeida.

Para Laura Conrado, propietaria del clausurado restaurante La Goleta y miembro de la conocida saga hostelera ovetense, la noticia es descorazonadora: «Es una pérdida tremenda para el gremio. Destaco su simpatía y que era todo un carácter, de los hosteleros de pura cepa».

«Era un hostelero atípico», en el mejor sentido de la palabra, apunta Lorences. De él recuerda que era un gran deportista: «Cuando contaba que iba a Covadonga en bicicleta, nadie lo creía». Otra conocida afición suya eran las corbatas de vivos colores. Llegó a tener más de mil.

Gómez ha transmitido su dedicación a la hostelería a su hija Beatriz, que llegó a hacerse cargo de 'El Tizón' y regenta la gastrotaberna Lo nuestro. Pero él será insustituible.

El funeral por el hostelero se celebrará esta tarde, a las seis, en la basílica de San Juan El Real.

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