Una fuga de casi once litros por segundo en El Caleyo frena la nueva traída de agua

Responsables municipales, en una visita a los nuevos depósitos . / P. L.
Responsables municipales, en una visita a los nuevos depósitos . / P. L.

La fisura, que la CHC se ha comprometido a reparar cuanto antes, supondría el desperdicio de casi 350.000 metros cúbicos al año

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

El alcalde habló hace diaz días de la próxima entrada en servicio de los nuevos depósitos de agua de El Cristo y justificó el enésimo retraso en la aparición de una fuga en la nueva traída, detectada, dijo, por un dron acuático. Todo en realidad es algo más complejo y algo más prosaico. El dron puede quedar en una 'pelotita' con los sensores necesarios para detectar dónde, en los más de ocho kilómetros de tubo entre la potabilizadora de Cabornio y los reservorios, se producía la pérdida de presión y caudal que se detectaba a la entrada de estos últimos.

El punto, explican fuentes municipales, está situado en las proximidades del alto de El Caleyo, cuando la nueva y problemática conducción enfila ya hacia la ciudad. Tras tres intentos de llenado de la tubería, los técnicos municipales y de Aqualia, la concesionaria del servicio, detectaron una pérdida de unos once litros por segundo entre el caudal de salida de la planta potabilizadora de Cabornio y el que llegaba a los depósitos. Puede parecer poco en un tubo de un metro de diámetro y capaz de llevar 1.500 litros por segundo, pero suponía, al cabo de un año, el desperdicio de casi 350.000 metros cúbicos de agua.

Detectada la fuga, queda confirmarla: abrir, comprobar que realmente es ahí donde se encuentra el fallo y proceder a la reparación. La 'pelotita', el robot o el dron, eso sí, no ha detectado otras pérdidas de presión en su recorrido por las entrañas de la nueva traída.

La tubería, de fundición dúctil y con dos auxiliares para el bombeo subálveo del Nalón y la de desagüe de los depósitos hasta el río, de 65 y 40 centímetros de diámetro respectivamente, se contrató a Isolux Ingeniería y Corsan Corviam hace ya trece años sin que haya sido posible su entrada en servicio por nueve millones de euros. Los primeros intentos de puesta en servicio, a partir de 2013, fracasaron estrepitosamente con dos roturas de la conducción en pocos meses e inundaciones de cierta importancia en Palomar (Ribera de Arriba). El Ayuntamiento denunció entonces otros once incidentes en otros tantos intentos de puesta en presión de la conducción y devolvió la gestión a la Confederación. El organismo de cuenca atribuyó los fallos a problemas de aireación y contrató nuevas obras para instalar ventosas para permitir la salida del aire durante el llenado. El fin de los trabajos llevó al nuevo equipo de gobierno a anunciar, tras encargar un estudio sobre la estabilidad y estanqueidad de los depósitos de El Cristo, la inminente puesta en marcha del sistema. Un compromiso que ahora deberá esperar a la reparación de la fuga y a la repetición de los ensayos y pruebas de puesta en presión. En total, el Estado ha invertido más de 47 millones de euros en la mejora del abastecimiento en alta de la ciudad: nueve en la traída, 14 en los depósitos y, el resto, en la poabilizadora de Cabornio. El Ayuntamiento ha aceptado, tras muchas dudas, gestionar todas las nuevas instalaciones. Quedará pendiente la de siempre, la del embalse de Los Alfilorios, de cuya gestión se desentiende el municipio pese a los intentos del Estado para darle el pase. El Ayuntamiento no dice ni que sí, ni que no, pero lleva décadas evitando firmar cada documento que le remite el ministerio, que fue quien asumió, ante las penurias municipales de los primeros 80, el coste íntegro de la construcción y puesta en funcionamiento del reservorio que acabó con las frecuentes restricciones en el suministro de agua a la ciudad. Es una cuestión de prudencia. En los noventa hubo varios hundimientos de la cubeta que obligaron a vaciar el embalse y a hacer importantes trabajos de impermeabilización.

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