'Gastropuestos' para renovar El Fontán

María Baniella, de El gourmet de Campillo, apuesta por la renovación. / FOTOS: PABLO LORENZANA
María Baniella, de El gourmet de Campillo, apuesta por la renovación. / FOTOS: PABLO LORENZANA

Gerencia y comerciantes coinciden en que reconvertir una zona concreta del mercado para servir productos atraería turismo

SANDRA S. FERRERÍA

Siempre Mercado de El Fontán. Eso reza sobre su puerta principal. Pero los que trabajan tras esa puerta, muchos de los cuales llevan en el mercado la mitad de su vida, están seguros de que ese 'siempre' no está reñido con los cambios. Renovarse o morir. Tradición y modernidad de la mano para recibir a ovetenses y turistas. Quienes mejor conocen El Fontán saben que ese es el futuro, que es necesario dar un giro al concepto y hacer del equipamiento un lugar donde no solo poder comprar, sino también donde poder probar los productos. «Ahora mismo el reglamento, que es de 1994, no permite que haya más de una cafetería. Por lo tanto, ninguno de los comerciantes que están ahí pueden poner en su puesto unas mesas con sillas y servir productos», explica la gerente del Mercado, Carmen Quirós.

Pendientes de que el Ayuntamiento autorice ese cambio en el reglamento, que ya se solicitó en noviembre de 2017, Quirós defiende que es una buena opción, un añadido a la gran oferta de calidad y variedad que ya hay. El modelo no sería el madrileño mercado de San Miguel, sino más bien el del Val, en Valladolid. En marcha desde 1982, ese equipamiento ha dado un significativo giro en los últimos años. A sus carnicerías, charcuterías, panaderías, fruterías, pescadería... se han unido siete 'gastropuestos'. Algunos son establecimientos tradiciones del mercado (como una charcutería o una panadería) que ahora también dan la opción de probar sus productos. Además, existe el 'Ágora del Val', un espacio para desarrollar actividades como talleres de cocina, catas o demostraciones de chefs.

La idea es esa, que «en una zona determinada, en un espacio limitado, unos cinco o seis puestos sean 'gastropuestos'», explica Quirós. Pero para eso necesitan el espacio, porque ahora mismo solo hay un bajo libre y «no van a desalojar a los puestos que ya están». La idea gusta a todos en la plaza, a los que llevan media vida y a los últimos en incorporarse, a los que podrían estar más relacionados con el sector hostelero y a los que menos. Sergio García, propietario de 'Pescados y Mariscos Luis', seis años en El Fontán, cree que esos gastropuestos «dinamizarían» el centro comercial más antiguo de la ciudad. La misma opinión comparte Javier Pantín, del puesto 'Pantín'. Él lleva dos años y medio y reconoce que son muchos los turistas que se acercan a diario para preguntar «dónde se puede tomar algo».

Para María Baniella, de El Gourmet de Campillo, que lleva año y medio al frente del establecimiento en el Fontán, la idea es «genial». «El mercado es tradicional y está muy bien, pero puede cambiarse y avanzar. Que hubiera un sitio donde poder sentarse y tomar algo sería muy muy bueno», reitera. «Ahora es lo que se lleva», explica en un puesto cercano Ana Abeledo, de Ecoastur. Rodeada de productos ecológicos, y ayudada por su hija Andrea Yañez, Abeledo, que lleva 20 años en el Fontán, pide que la moda de mercados como el de Valladolid llegue a la capital asturiana. «Ya no por nosotros, que también, sino porque muchos turistas lo usarían».

También en los visitantes piensa Jorge Quirós, tercera generación del puesto Conservas Feli, una tienda con más de setenta años de historia en el Fontán. Quirós pide que, ante todo, se conserve la esencia tradicional, pero «evidentemente» ve que el Mercado necesita un giro. «Apoyo todo lo que dé vida al mercado, faltaría más».

Así, los comerciantes piden que el Ayuntamiento agilice los trámites y otorgue el permiso necesario para modificar el reglamento de 1994, y convertir de esa forma el Fontán en el nuevo Val ovetense.

 

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