La gran familia de los Álvarez-Buylla

Saga familiar. Cristina Álvarez-Buylla, José Luis Hevia, Tomás Álvarez-Buylla, Cristina Larrazabal, Plácido Álvarez-Buylla, Celso Álvarez-Buylla, Alicia Álvarez-Buylla, Belén Álvarez, Virginia Valdés, Jaime Álvarez-Buylla, Jaime Álvarez-Buylla (hijo), José Álvarez-Buylla, Margarita Santullano, Fernando Rodríguez, Carmen Álvarez-Buylla, Sol Álvarez-Buylla, Carmen Rodríguez, Pládico Álvarez-Buylla, Virginia Álvarez-Buylla, Mercedes Álvarez-Buylla, Sol Martínez-Cuvisa, Jorge Rodríguez, Paloma Blanco, Margarita Morán, Ignacio Álvarez-Buylla y Miguel Álvarez-Buylla, en el hotel de la Reconquista. /Hugo Álvarez
Saga familiar. Cristina Álvarez-Buylla, José Luis Hevia, Tomás Álvarez-Buylla, Cristina Larrazabal, Plácido Álvarez-Buylla, Celso Álvarez-Buylla, Alicia Álvarez-Buylla, Belén Álvarez, Virginia Valdés, Jaime Álvarez-Buylla, Jaime Álvarez-Buylla (hijo), José Álvarez-Buylla, Margarita Santullano, Fernando Rodríguez, Carmen Álvarez-Buylla, Sol Álvarez-Buylla, Carmen Rodríguez, Pládico Álvarez-Buylla, Virginia Álvarez-Buylla, Mercedes Álvarez-Buylla, Sol Martínez-Cuvisa, Jorge Rodríguez, Paloma Blanco, Margarita Morán, Ignacio Álvarez-Buylla y Miguel Álvarez-Buylla, en el hotel de la Reconquista. / Hugo Álvarez

El traumatólogo Jaime Álvarez-Buylla es el «más veterano» de una saga familia cuyos orígenes se remontan al año 1500 en San Martín de Podes

ROSALÍA AGUDÍN

Ocho décadas distancian a Jaime Álvarez-Buylla de Miguel, el integrante más mayor y el más joven de esta gran saga familiar cuyos orígenes se remontan al año 1500, en la localidad de San Martín de Podes. La última vez que se juntaron la mayoría fue hace ocho años, cuando el científico Arturo Álvarez-Buylla recibió el Premio Príncipe de Asturias. Alrededor de una mesa de la localidad sierense de Meres se reunieron más de doscientas personas.

Desde entonces, los encuentros entre hermanos, hijos, nietos, primos y sobrinos se suceden, aunque alejados de esa cifra centenaria. EL COMERCIO ha conseguido juntar a una treintena en el céntrico hotel de la Reconquista. Para ello Jaime Álvarez-Buylla hijo creó un grupo de móvil y las confirmaciones se sucedieron. Un encuentro que sirvió para rememorar sus orígenes.

El «más veterano», como él prefiere definirse, es Jaime Álvarez-Buylla. Nacido «en una habitación que da a la calle Cabo Noval en 1931», ha estado siempre relacionado con la ciudad que le vio crecer. Aquí ejerció su profesión de médico, después de estudiar entre Valladolid y Madrid, y formó una familia con Margarita Santullano, su mujer. Él ostenta la presidencia de la Sociedad Filarmónica y es uno de los ovetenses más queridos y populares. Cuando camina por Oviedo recibe gestos de cariño de muchos ciudadanos, entre ellos alguno que llegó a ser su paciente.

Especializado en la rama de Traumatología, fue el impulsor del Centro de Rehabilitación del antiguo Hospital Universitario Central de Asturias.Su estela profesional la ha seguido su hijo Jaime, quien destaca que la historia de la familia es amplísima y su apellido se puede escuchar por «medio mundo». Arturo Álvarez-Buylla vive en Estados Unidos; otra rama de la familia reside en Inglaterra. La distancia, ni siquiera la ideológica, nunca ha sido un problema: «Con la guerra civil había gente de los dos bandos y he de destacar que siempre se llevaron bien a pesar de sus rivalidades».

Para que los orígenes de la familia no se pierdan, Carmen Pérez Álvarez-Buylla escribió recientemente un libro que recoge el árbol genealógico desde el siglo XVI. Está dividido en dos tomos, detalla su hijo Marcos Pineda. Refleja cambios en la escritura del apellido. «Hay una vertiente en la que Buylla se escribe con la 'i' latina y en otras existe una 'h' intercalada», recuerda. Ha sido un trabajo laborioso: «Mi madre tardó unos tres años en hacerlo pero se ha editado como un formato casero», describe.

Nombres más populares

En una saga familiar de este calibre los nombres se repiten. Los más comunes, entre los masculinos, son Plácido, Manuel, Miguel y Adolfo. Para las mujeres, Virginia. «El nombre de Jaime tan solo lo tenemos mi padre y yo, pero en Londres vive la familia de un diplomático de la República que se apellida Álvarez-Buylla y que ha adaptado el nombre a James», cuenta Jaime (hijo) rodeando de su gran familia asturiana.

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