«A mí ya casi me gustan los bancos de La Escandalera»

Uno de los bancos arcoíris de la plaza de la Escandalera que el equipo de gobierno había anunciado devolver a su color original. / ALEX PIÑA
Uno de los bancos arcoíris de la plaza de la Escandalera que el equipo de gobierno había anunciado devolver a su color original. / ALEX PIÑA

El alcalde Alfredo Canteli añade que «no hay prisa» para cambiarlos y llama a la gente a «comportarse» durante los Premios Princesa y dar «su apoyo»

ALBERTO ARCEOVIEDO.

«A mí ya casi hasta me gustan los bancos de la Escandalera». Con cierta ironía, pero con tono tranquilizador, se refirió ayer el alcalde del municipio, Alfredo Canteli, a los bancos decorados con los colores de la bandera arcoíris que identifican al colectivo LGTBI desde 2017 en la capital del Principado de Asturias. Unos colores que son símbolo de la reivindicación social del 'Gay Pride' y que el próximo 18 de octubre, con motivo de la celebración de los Premios Princesa de Asturias serán testigos, si no se decide antes un cambio de ubicación, de la manifestación republicana que cada año convocan distintos colectivos de izquierdas contra la Corona y las subvenciones a la Fundación Princesa.

«No hay prisa ninguna», sentenció el regidor al respecto de que puedan ser pintados de otro color antes del día de la ceremonia de los galardones o retirados en un futuro, tal y como había señalado durante la campaña electoral. «No es lo más importante de Oviedo», concluyó.

No obstante, y en contestación inmediata a las declaraciones del primer edil, desde la oposición, la líder del grupo municipal de Vox, Cristina Coto, afirmó que «los ovetenses merecen una explicación que les permita comprender su cambio de criterio estético», y es que, como criticó, «no en vano estamos ante la misma persona que hace cuatro meses consideró que era un 'clamor' de la ciudadanía volver a pintarlos de madera y afirmaba que si no lo hacía 'me echan'». «Oviedo tiene por delante retos trascendentales», aseveró.

La llamada al orden

Además, y reiterando la «importancia» que suponen los Premios para la ciudad, Canteli quiso aprovechar para hacer un llamamiento a toda la ciudadanía ovetense para que se sumen a las celebraciones. «Tenemos la gran suerte de que este año, en primicia, vamos a recibir a la infanta», matizó.

Por tanto, solicitó, «que la gente salga a Oviedo y que los niños vayan a arropar a esa niña», la Princesa de Asturias, «que viene por primera vez» a la capital asturiana de forma oficial. Hizo «un llamamiento de corazón», prosiguió el alcalde, a que «la gente se comporte, que apoye y que Oviedo sea un ejemplo a seguir», concluyó.

En ese sentido, y al respecto de las posibles protestas que se puedan organizar por los Premios, la delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa, ya había explicado que estas «tendrán todo el reconocimiento y autorización para las manifestaciones que planteen. Otra cosa es que la ubicación se vea de alguna manera ajustada». Prosiguió que «hay un pronunciamiento claro del Tribunal Constitucional que impone y prima el derecho de manifestación por encima de cualquier otro sin perjuicio de la seguridad del que viene, que es el jefe del Estado».

De hecho, durante la pasada edición de los Premios Princesa, la plaza de la Escandalera, a escaso metros del Teatro Campoamor, sede de la ceremonia, volvió a ser el escenario, como cada año, de ardientes soflamas contra el orden monárquico como 'Asturies nun tien rei', 'España, mañana será republicana' o 'la lucha es el único camino'. Una jornada, impulsada entonces por el colectivo Marchas por la Dignidad y que se saldó sin incidentes reseñables.