La hoguera resiste a la lluvia

Paraguas. El concierto del grupo L´andecha floclor d´Uvieu. / ROJAS
Paraguas. El concierto del grupo L´andecha floclor d´Uvieu. / ROJAS

La plaza de Porlier acoge, por primera vez, la celebración de la noche de San Juan a pesar de las reticencias del gobierno municipal

CECILIA PÉREZOVIEDO.

No hubo quien no mirara ayer al cielo para intentar anticipar si la hoguera de San Juan ardería o no en la plaza de Porlier. La lluvia caída de forma intermitente durante todo el día amenazaba con anular el fuego en la noche más corta del año. Finalmente, el tiempo no fue benévolo a medianoche y los paraguas acompañaron a la hoguera, donde los presentes quemaron lo malo para dar la bienvenida a lo bueno. Eso sí, empezó a arder con prisa, cinco minutos antes de las doce.

Fue el cuélebre el encargado de encender la mecha, tras el desfile que protagonizó el grupo Ritual Máxicu. Veinticinco actores se pusieron en la piel de xanas, trasgus y nuberus para transportar a los asistentes a un mundo mitológico arraigado por tradición a la noche de San Juan. El grupo invocó a los espíritus de los puntos cardinales como protectores del fuego, y la música celta inundó una plaza, que estaba bastante concurrida.

El personal de Protección Civil, presente en Porlier, se encargó de recoger los papeles que los asistentes entregaron para quemar los malos augurios. «Tenemos los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Qué más queremos para una noche mágica», ironizó Leticia Tuñón, que disfrutó de San Juan en compañía de una amiga.

La hoguera, de dimensiones más pequeñas que en ediciones anteriores, se adecuó al espacio. Es la primera vez que se celebra en la plaza de Porlier. El anterior gobierno municipal la había recuperado para la plaza de la Catedral tras años celebrándose en el parque de Invierno por decisión de Gabino de Lorenzo, quien justificó que las altas temperaturas del fuego dañaban el templo gótico. Este año, el equipo de gobierno saliente la trasladó a Porlier tras el retraso en la recepción de las obras de la plaza de la Catedral.

A la actual corporación municipal, con la concejala Covadonga Díaz como responsable del área de Festejos, no le gustó este nuevo escenario pero reconoció que «por la falta de tiempo y las necesidades que un evento como este requiere», mantuvo la ubicación. Avisó que el próximo año, no repetirán. «No queríamos esta hoguera», aseveró horas antes del encendido.

Con todo, la tradición se hizo fuego y la hoguera, aunque pequeña, ardió. Lo hizo con olor a plantas aromáticas. Enramada con hierba luisa, laurel y menta y alimentada por los deseos que la gente lanzó al fuego. La noche mágica se completó con la música y danza del grupo L'Andecha folclor d'Uvieu, que animó a los asistentes a unirse a la danza tradicional dispuesta para la ocasión.

La de ayer fue una noche de ambiente más íntimo que en pasadas ediciones. «¡Viva la danza!, ¡Viva San Juan!», gritó el público.

Cuando pasaban diez minutos de las doce, el fuego fue perdiendo fuelle y la gente comenzó a dispersarse.

Quien no resistió a la lluvia fue la programación infantil prevista. La Concejalía de Festejos y los organizadores de las actividades, Mercáu Astur d´Uvieu, no tuvieron más remedio que anular la propuesta debido al mal tiempo. «Tristemente hemos tenido que suspender las actividades a pesar de que había niños esperando», lamentó la edil. Las actividades infantiles estaban programadas para las seis de la tarde con juegos tradicionales, como carreras de sacos, tiro con cuerda, carreras de panoyas, pesca o el juego de la herradura.

Ayer fue la noche más corta del año, también la más mágica, y la lluvia perdió en su duelo con el fuego. Oviedo celebró San Juan.

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