«No teníamos ni idea de que la casa sería un centro de toxicómanos»

«No teníamos ni idea de que la casa sería un centro de toxicómanos»
El Centro de Encuentro y Atención de Cáritas (CEA). / ALEX PIÑA

La propiedad del inmueble que Cáritas adquirió para trasladar el CEA dice que «no habrían vendido» si supieran sus intenciones

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Recibieron 170.000 euros por la casa, pero aseguran que en «ningún momento» supieron que Cáritas la convertiría en una residencia para toxicómanos. Los propietarios de la vivienda que la organización ha adquirido para trasladar el Centro de Encuentro y Atención (CEA) de la travesía Francisco González Argüelles, en Ventanielles, a la carretera de Abuli, en Cerdeño, defienden que «no tenían ni idea» de las intenciones de la entidad y que de haberlo sabido no «habríamos vendido». Lamentan, además, que los vecinos estén «molestos» por el traslado, aunque reconocen que Cáritas no ha ocultado información porque todas las gestiones las realizaron a través de una agencia inmobiliaria y nunca llegaron a preguntar el futuro uso.

«Pensábamos que allí pondrían una sede para recogida de ropa, un banco de alimentos u oficinas para gestionar ayudas sociales para la zona este de la ciudad», señaló ayer uno de los tres propietarios, que prefiere mantenerse en el anonimato, y que asegura que el dinero de la venta «no nos hacía falta».

Ahora, tanto los representantes de las asociaciones vecinales implicadas como los trabajadores de Cáritas están a la espera de mantener un encuentro para dialogar sobre este cambio. Esta reunión se concretó el lunes por la tarde durante la asamblea que las asociaciones vecinales mantuvieron con los miembros de la organización y representantes de los grupos municipales en el centro social de Ventanielles.

El encuentro finalizó con los miembros de Cáritas abandonando la sala. El clima de tensión originado y las acusaciones de «mentirosos» hicieron que los trabajadores se marchasen ante la imposibilidad de expresar su opinión. La secretaria general de Cáritas, Mari Luz Baeza, apuntó a la salida del encuentro que su intención es mantener una reunión cerrada con los representantes de las asociaciones vecinales para poder dar «un explicación». «Creemos que el proyecto CEA convive con normalidad en el barrio y desde hace cuatro años no tenemos denuncias», añadió.