La iglesia redonda suena a Notre Dame

El organista Rubén Díez, durante el concierto. / ALEX PIÑA
El organista Rubén Díez, durante el concierto. / ALEX PIÑA

Rubén Díez cierra la temporada de conciertos con un repaso a los distintos estilos que sonaron en la seo parisina

SANDRA S. FERRERÍA OVIEDO.

El ciclo de conciertos titulado 'Órgano de San Francisco de Asís' terminó ayer con un recital dedicado a la catedral de Notre Dame cuando se cumple un mes del incendio que quemó la seo parisina. El organista Rubén Díez fue el encargado de elegir las piezas que durante cuarenta minutos interpretó en la iglesia de San Francisco de Asís.

El programa recogió una pequeña muestra de los organistas de Notre Dame de diferentes épocas y estéticas. Así, por la iglesia Redonda pasaron Charles Racquet, Claude Balbastre, Louis Vierne y Léonce de Saint-Martin. También Olivier Messiaen, con la obra 'Aparición de la Iglesia eterna', un guiño al templo francés. «Es una obra que evoca a la iglesia terrenal y a la del cielo. Así queremos mostrar la ilusión que tenemos de que dentro de poco la catedral de Notre Dame pueda estar reconstruida», indicó el organista.

La más antigua que interpretó data del siglo XVI y fue 'Fantisie du 8 ton sur le Regina Coeli', una obra recogida por uno de los grandes conocedores y recopiladores de aquel momento, Marin Mersenne. También 'Duo-Fugue' y 'La Lugeac-Giga', pertenecientes al compositor Claude Balbastre, «es música más alegre y jovial».

Como un guiño a la ciudad de Oviedo, y a las campanas que suenan, Díez tocó 'Carrillon de Westminster' de Louis Vierne, que pese a no tener temática sacra fue uno de los grandes organistas de Notre Dame. Dedicado a la virgen María, y con un lenguaje delicado y contemporáneo, representó 'Meditation sur le Salve Regina du 1 mode', de Léonce de Saint-Martin.

Cierre de ciclo

Con estas obras se cerró un ciclo que comenzó en octubre de 2018. Según el párroco de la iglesia, Juan José Tuñón, la idea de realizar conciertos dentro del templo fue una iniciativa pastoral de la parroquia: «Nos propusimos que sea un espacio abierto de encuentro». Así, además de la faceta de celebración, de catequesis y asistencial, pensaron de qué modo podían abrir la iglesia a los demás. Estar situados en el centro de Oviedo, contar con un órgano y la gran cultura musical de Oviedo hizo que dar conciertos les pareciera una buena oportunidad. «Además, así potenciamos la música sacra y la música de órgano que ha pasado por diferentes etapas», explicó.

En total ofrecieron cuatro conciertos: el primero dedicado a la música mariana, en marzo uno con obras de siete compositoras de diferentes épocas y diferentes confesiones religiosas, en abril 'De passione domini' en torno a la pasión de Cristo, y en mayo uno dedicado a la virgen, además del de ayer. Los conciertos volverán a partir de septiembre. «Estamos contentos, hemos tenido buena respuesta por la gente», celebró el sacerdote.