El incendio del bazar de Pumarín dejó 150 toneladas de escombros con amianto

El incendio del bazar de Pumarín dejó 150 toneladas de escombros con amianto
El solar libre de escombros y de amianto desde una de las terrazas del número 36 de la avenida de Pumarín. / ÁLEX PIÑA

Las tareas de limpieza y descontaminación concluyen casi dos años después del incendio que asoló el local y afectó al edificio contiguo

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Los vecinos del número 36 de la avenida Pumarín ya respiran tranquilos y en el sentido más literal. Tras casi dos años, veintitrés meses para ser exactos, conviviendo con los restos contaminados por amianto tras el incendio que asoló el bazar contiguo el nueve de febrero de 2017, por fin pueden abrir las ventanas, asomarse y descubrir que el amasijo de hierros y restos de uralita han desaparecido. Lo han hecho gracias a los trabajos de descontaminación, recogida y limpieza de escombros realizados por la la empresa gijonesa Eco Modular House, especializada en la retirada de materiales contaminantes. Las tareas de desescombro empezaron en agosto y concluyeron el pasado mes de octubre, en poco más de dos meses, lograron retirar todos los restos perjudiciales procedentes de los techos de uralita que recubrían parte del almacén del local calcinado por el fuego. En total, se han sacado 150 toneladas. «Es muchísimo y el riesgo para los vecinos era real porque todo el escombro estaba contaminado», explicó Nacho García, gerente de la empresa. «Llevamos muchos años trabajando en la retirada de amianto y nunca nos habíamos encontrado con dimensiones como esta», aseveró.

Trabajos dificultosos

Unos trabajos que el propio gerente de Eco Modular House reconoció que «no eran apetecibles» debido a la peligrosidad del material con el que tuvieron que tratar así como por las condiciones donde tuvieron que desarrollar las tareas. «Fue difícil porque teníamos que trabajar dentro de un edificio donde no podíamos meter los camiones por lo que teníamos que sacar los escombros en sacos». A esto hubo que sumar que la limpieza de estos restos se tuvo que realizar a mano. «Los trabajadores solo podían trabajar cuatro horas diarias, como máximo, en contacto con el amianto», especificó Nacho García y unos días muy concretos, solo los sábados. Todo para seguir a rajatabla un estricto protocolo de seguridad amparado por el Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales. El proceso se inició con la localizados los restos del material contaminante para depositarlos en unos sacos herméticos especiales. Después, tanto los sacos como el personal tuvieron que pasar por una «zona de limpieza», una caravana de descontaminación. De ahí, al camión que los depositó en un centro de descontaminación de materiales peligrosos, ubicado en el polígono de Silvota

A día de hoy todo está despejado y lo más importante, libre de amianto. «Se han hecho las mediciones correspondientes y han dado negativo», aseguró Nacho García.

Los vecinos han vuelto a recuperar la tranquilidad veintitrés meses después del incendio. Las tareas de retirada de los escombros se ralentizaron por un conflicto administrativo. Ninguna de las tres aseguradoras de los inmuebles dañados por el fuego, la del propio edificio, la de los inquilinos del bazar y la del local, llegaron a un acuerdo sobre en quién recaía la responsabilidad de la limpieza. La situación acabó a las puertas de los juzgados cuando los vecinos del edificio número 36 de la avenida de Pumarín presentaron una reclamación judicial, en el juzgado número 3 de Primera Instancia.

Solo se presentaron las aseguradoras del edificio y la del local incendiado y no se llegó a ningún acuerdo. Por este motivo, la comunidad de vecinos inició los trámites para demandar a las aseguradoras. La amenaza surtió efecto. «Ya está todo limpio, no queda nada. Ya podré pintar dentro de casa», celebró Francisco López, presidente de la comunidad de vecinos del número 36 de la avenida de Pumarín. Ahora, solo quedan pequeños detalles como pintar la fachada del edificio ennegrecida por el humo porque el resto de daños también han sido solventados. El edificio ha recuperado todo el sistema eléctrico, se han reforzado las paredes de la fachada con una protección antihumedad y se ha reconstruido una de las terrazas interiores dañadas tras el incendio, explicó Francisco López que celebró con un «costó pero ya está» el que al fin, puedan respirar tranquilos. Literal.