Un incendio en un depósito de gasoil obliga a desalojar cuatro viviendas en Ciudad Naranco

Estado en el que quedó el patio donde se originaron las llamas. / SEGURIDAD CIUDADANA
Estado en el que quedó el patio donde se originaron las llamas. / SEGURIDAD CIUDADANA

La columna de denso humo negro que salió del número 37 de la calle Menéndez y Pelayo se vio desde distintos puntos de la ciudad

R. AGUDÍN / J. VEGAOVIEDO.

La densa y negra columna de humo generada por un incendio en Ciudad Naranco se vio ayer desde diversos puntos de la ciudad y alarmó a numerosos vecinos, pero afortunadamente todo quedó en su susto. Corrían las cinco de la tarde cuando el incendio en un depósito de gasoil, ubicado en el patio del número 37 de la calle Menéndez y Pelayo, obligó a desalojar a cuatro viviendas distribuidas en dos plantas.

Los afectados escucharon, de repente, unos «fuertes ruidos», y al mirar por la ventana vieron que la caldera estaba ardiendo. Salieron con lo puesto, y hubo hasta quien salió descalzo y arropando a su bebé con una manta. Pablo Villa, inquilino del segundo piso, cogió a su tres gatos y bajó corriendo las escaleras.

De inmediato, llegaron los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) y sofocaron las llamas en pocos minutos, por lo que evitaron que se propagasen a los cuatro pisos, según apuntaron ayer fuentes de la Concejalía de Seguridad Ciudadana.

Después, revisaron los niveles de humo en las viviendas. Una de ellas sufrió pequeños daños «en las ventanas», tal y como apuntó uno de los afectados. Cuarenta minutos más tarde, los vecinos pudieron volver a sus casas aunque el intenso olor hizo que algunos se plantease pasar la noche fuera.

Hasta el lugar de los hechos también se desplazaron los agentes de la Policía Local quienes cortaron el tráfico de la calle hasta que la normalidad se recuperó minutos antes de las seis de la tarde.