«Cogí un extintor pero enseguida se desplomó el techo»

Efectivos de Bomberos se adentran en la panadería. / FOTOS: ALEX PIÑA
Efectivos de Bomberos se adentran en la panadería. / FOTOS: ALEX PIÑA

Uno de los panaderos de Horno San Honorato, el obrador más grande de Oviedo, cuenta consternado cómo fue el incendio que se originó este viernes en el local

J. C. A.OVIEDO.

En la Nochebuena de 1521, un incendio arrasó en menos de cinco horas todo el caserío de Oviedo. Solo salvaron poco más que la Catedral y los palacios del epsicopado. En la reconstrucción, ante las sospechas de que el fuego se originó en un obrador, la incipiente ciudad burguesa se previno expulsando al gremio de panaderos extramuros. Desde entonces, a los ovetenses se les conoce como 'gatos del forno' por quienes acostumbraban, al caer la noche, a calentar cuerpo y gaznate acostados a las brasas y al vino en las tahonas proscritas.

Ayer, la panadería más grande de la ciudad, el Horno San Honorato, ubicado en la avenida de El Cristo, ardió. La empresa sirve a una gran cantidad de bares y sidrerías y sus bollos preñaos acostumbran a estar en la mayoría de fiestas de prao de barrios y parroquias. Actualmente emplea a más de 35 personas. Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales, pero los efectivos de el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento y la Policía Local desalojaron completo el edificio número 19 bajo el que se asienta el obrador.

A escasos minutos de las cinco de la tarde, la única de las dependientas que se encontraba el establecimiento advirtió las llamas y el humo que salían de uno de los seis hornos con los que operan. Cristina Méndez avisó a uno de los panaderos que comenzaba el turno. «Estaba tomando un café, de repente me llamó y cogí un extintor pero enseguida se desplomó el techo y llamamos a los Bomberos», explicó consternado Alfonso Fernández.

Los negocios cercanos también fueron desalojados en una de las calles comerciales de la ciudad que en los últimos tiempos ha perdido fuelle tras el traslado del Hospital a La Cadellada y de las que el Horno San Honorato es uno de los puntos neurálgicos.

Sebastián Moyano, encargado de la panadería, se personó a los pocos minutos para colaborar con bomberos y agentes. Tras prestar declaración para el atestado afirmó a este diario que «todavía no sabemos qué ha podido pasar», indicó, acerca del origen del fuego, pero agradeciendo que «no ha habido que lamentar daños personales».

La humareda fue visible durante casi media hora en la parte alta de la ciudad. Mientras, los Bomberos, con las llamas controladas, se emplearon a fondo en ventilar el humo del interior del local, que quedó despejado pasadas las seis de la tarde.

«Si llega a pasar de noche no lo contamos», afirmó uno de los vecinos apostados en la acera contraria. «A veces, pese a las desgracias, hay suerte», añadió.