Indemnizan con 2,5 millones a una mujer que perdió una pierna al ser atropellada

El abogado Francisco Javier Gómez Gil. / TPA
El abogado Francisco Javier Gómez Gil. / TPA

El Supremo fija la mayor indemnización dada en Asturias, y una de las mayores de España, a la víctima que ayudaba a otro conductor en 2009

A. ARCE OVIEDO.

Durante la noche del 17 de enero de 2009, una ovetense se bajó de su coche para auxiliar a un conductor que, en estado de embriaguez, había estampado su vehículo contra el quitamiedos de la carretera N-630 a la altura de Pola de Lena. Instantes después fue atropellada por un tercer vehículo conducido por una mujer que hizo caso omiso de la situación de emergencia. Ahora, diez años después, la ama de casa atropellada, que perdió su pierna derecha fruto del accidente y sufre aún hoy severas secuelas físicas de todo tipo, recibirá una indemnización de 2,5 millones de euros de su aseguradora por orden del Tribunal Supremo, la mayor dada en Asturias, y una de las mayores de España, en este tipo de casos.

Tras una odisea de recursos judiciales que se ha extendido durante toda una década, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo dio la razón a la mujer, madre de familia numerosa, al reconocerle finalmente su necesidad de ser ayudada por una tercera persona.

Pese a las dimensiones de la cifra, el letrado que dirigió el procedimiento, experto en Derecho de responsabilidad civil, Francisco Javier Gómez Gil, considera que la cantidad solo es suficiente para llevar una vida digna, según indicó en declaraciones a la TPA. «No es tanto», manifestó. Y según sus palabras, «en España habrá que crecer en formación y sensibilidad para este tipo de casos, para llegar a las indemnizaciones que se están dando en Inglaterra, por ejemplo, de hasta 7 millones de euros», aseguró.

La ley tasa el trabajo de un ama de casa en 44.000 euros, ocho veces menos que un asalariado

Un año de recuperación

El ama de casa ovetense tardó 368 días en recuperarse, 91 de los cuales estuvo hospitalizada. Le han quedado numerosas secuelas; entre ellas, un trastorno depresivo y múltiples cicatrices. En consecuencia, un 81% de invalidez y la imposibilidad de hacerse cargo del cuidado de su familia y de sí misma, ya que tiene limitada la funcionalidad de la mano izquierda, no puede manternerse en pie más de diez minutos sin su bastón y necesita ayuda para comer, vestirse, asearse y para llevar a cabo, entre otras muchas tareas de su vida cotidiana, el cambio de la bolsa de ileostomía a la que quedó irremediablemente prendada.

«Solamente en prótesis, a lo largo de su vida, y utilizando las normales, se va a gastar alrededor de 500.000 euros», declaró Gómez Gil. Según el letrado, la mitad de la cuantiosa suma, entorno a un millón y medio de euros, son intereses por demora de las aseguradoras, y lo que verdaderamente consideran pago por los daños sufridos asciende a un millón que, en sus palabras, se irá en el pago de las prótesis, la ayuda de un tercero, la fisioterapia o la adecuación de la vivienda. «Si pensamos en qué es lo que se está pagando, vemos que no es tanto», apostilló.

Menos por ser ama de casa

En ese sentido, Gómez Gil lamentó que aspectos como la pérdida de siete años de esperanza de vida, el incremento del coste de los desplazamientos o la incapacidad para realizar los trabajos domésticos «han quedado sin indemnizar. La ley tasa el valor del trabajo de una ama de casa en unos 44.000 euros, una cifra muy lejana a los 360.000 que le corresponderían a la mujer como salario mínimo interprofesional dada su esperanza de vida actual.

Precisamente el mes pasado la Audiencia fijó otra indemnización millonaria. El autor de un atropello ocurrido en 2016, en la localidad de Vegalencia (Ribera de Arriba) fue condenado a abonar 2 millones de euros a un hombre que quedó tetrapléjico, y a tres años de cárcel. La víctima se encontraba leyendo el periódico en un muro cuando el coche lo arrolló, desplazándolo doce metros. La Guardia Civil lo localizó a seis kilómetros tras intentar huir.