«Tenemos un 60% de inserción laboral»

Gabriel García, Fabrián Arenas, Roberto García, Diego Fernández, Daniel Cabeza, Alejandro Álvarez, Rubén Fernández, Alejandro Blanco, Miguel Fernández, Santi Fernández y Joaquín González en el taller de soldadura. / FOTOS DE PABLO LORENZANA
Gabriel García, Fabrián Arenas, Roberto García, Diego Fernández, Daniel Cabeza, Alejandro Álvarez, Rubén Fernández, Alejandro Blanco, Miguel Fernández, Santi Fernández y Joaquín González en el taller de soldadura. / FOTOS DE PABLO LORENZANA

La Fundación Masaveu imparte cuatro especialidades y tiene más de 350 alumnos | El centro, abierto en 1962, ofrece las ramas de Metal, Electricidad, Electrónica y Mantenimiento Electromecánico

ROSALÍA AGUDÍN

Suena el timbre. Son las ocho y media de la mañana. Los más de 350 alumnos de la Fundación Masaveu entran a las clases y talleres. Antes de abrir los libros o coger la herramienta de trabajo reciben una charla conocida como los 'buenos días' a través del sistema de megáfonos. En un máximo de cinco minutos, el equipo docente comenta los valores que se van a enseñar a lo largo del día y del mes y los objetivos del profesorado. Porque la formación que se imparte en este centro es distinta: se basa en el sistema preventivo de Don Bosco, que fomenta la cercanía de los profesores con los alumnos junto a la confianza. Y este método de aprendizaje funciona.

El «60%» de los estudiantes, según datos de la dirección, encuentran un empleo el mismo mes que acaban los ciclos. El resto lo consigue en las semanas siguientes. «Tenemos firmado un convenio con doscientas empresas para las prácticas y muchos se quedan allí una vez terminado este periodo. Otros lo consiguen en julio», detalla a uno de los responsables del centro Avelino Uña

La inserción laboral bajó durante la crisis económica, aunque se mantuvo alrededor del 38%, y una vez recuperados los buenos datos han notado que asisten alumnos más mayores. Muchos «han vuelto a los centros tras un periodo en el paro». Después dos años de formación la mayoría consigue trabajo.

Parte de este éxito radica en que todos los contenidos están actualizados a las necesidades del mercado, aunque Uña añade que los métodos tradicionales también se imparten. Los alumnos antes de manejar las máquinas aprenden a diseñar piezas a mano.

Existen varios talleres según la especialidad. Los estudiantes de Electricidad están separados del resto y durante las clases prácticas aprenden a diseñar la instalación eléctrica de un edificio o de una cafetería. También existe una zona especializada para Soldadura, a pesar de que esta materia no se imparte en el centro, y otro área general donde pueden confluir al mismo tiempo alumnos de varias ramas. Todos ellos se encuentran en la parte baja del edificio.

De los maizales a la formación

Estas instalaciones cumplen este curso cincuenta y siete años. Fue en 1962 cuando Pedro Masaveu tuvo la idea de «brindar a los jóvenes asturianos una sólida formación profesional». Se puso en contacto con los Salesianos y les cedió la dirección. El edificio se construyó en el número 18 de la actual calle Pedro Masaveu, aunque según relata Uña el aspecto de esta zona por aquel entonces era bien diferente: «Todo estos eran maizales y la vía de acceso era una caleya». Para no olvidar sus orígenes, la revista que edita el centro se titula 'La Caleya'.

Desde entonces miles de alumnos han pasado por estas aulas y talleres. Algunos ahora enseñan a las nuevas generaciones. Uno de ellos es Enrique Ortea, quien tras formarse entre estas paredes imparte algunas de las materias de Formación Profesional.

Desde hace dos décadas, la Fundación combina esta enseñanza con la Secundaria, aunque esta última especialidad parece que tiene los días contados. La Consejería de Educación les ha quitado los dos primeros cursos de Secundaria y en la actualidad cuarenta alumnos están escolarizados en tercero y cuarto de la ESO.

Mucho más éxito tienen sus ciclos de Formación Profesional. Ofrecen siete especialidades diferentes -Fabricación y Montaje, Mecanizado, Mantenimiento Electromecánico, Instalaciones Eléctricas y Automáticas, Programación de la Producción en Fabricación Mecánica, Sistemas Electrotécnicos y Automatizados y Diseño en Fabricación Mecánica- repartidas en tres niveles diferentes. «Todas las clases tienen treinta alumnos y este año se han quedado diez en lista de espera», añade Ortea para a renglón seguido comentar que todas las especialidades son igual de demandadas. «Uno años hay más estudiantes en una rama y al siguiente en otra», comenta.

Los ciclos no solo sirven a los alumnos para obtener un puesto de trabajo. También para conseguir el Graduado Escolar. «Algunos abandonan sus estudios antes de terminar la ESO y gracias a la Formación Profesional Básica pueden cursar después la especialidad de grado medio», concluye Uña.

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