'El insólito caso de Martín Piche' propone «medicina contra el aburrimiento»

Juan Gea y Daniel Muriel. / E. C.
Juan Gea y Daniel Muriel. / E. C.

Juan Gea y Dani Muriel se suben a las ocho de esta tarde a las tablas del Teatro Filarmónica con una comedia que es «una absoluta locura»

SANDRA S. FERRERÍAOVIEDO.

«Si en algún momento sienten que su vida es aburrida o tediosa, o no, y quieren encontrar otros alicientes que vengan a mi consulta. No se van a arrepentir para nada». Así invita el actor Juan Gea a los ovetenses para que esta tarde a las 20 horas acudan al teatro Filarmónica a ver 'El insólito caso de Martín Piche'.

La obra, una comedia, dirigida por Juan Carlos Rubio y protagonizada por Juan Gea y por Dani Muriel narra la terapia que el personaje Martín Piche recibe ante su «aburrimiento perpetuo» en la vida.

Piche, interpretado por Dani Muriel, decide acudir a la consulta de un neuropsiquiatra para someterse a un tratamiento que le quite esa falta de interés ante el mundo que le rodea. El neuropsiquiatra termina por sufrir también desesperación por ese paciente, y para curarle comienza a sacarse de la chistera pruebas «bastante enloquecidas».

«La obra es una absoluta locura. Se van desatando todo tipo de escenas muy hilarantes, muy divertidas», explica Muriel.

De su personaje, dice, aprendió que hay que tomarse la vida con tranquilidad. «Hay un punto en el que se muestra como está la sociedad de ocupada, queremos abarcar más de lo que podemos», añadió.

Un público que sabe

Una comedia francesa, divertida, disparatada y con toques del teatro de lo absurdo. Así, la define Juan Carlos Rubio, que regresa de nuevo a Oviedo, un público «que sabe de teatro y que está acostumbrado a ver teatro». El año pasado, visitó Oviedo con 'Juntos' también con motivo de San Mateo.

A su juicio, la obra es una reflexión sobre qué es el aburrimiento, qué nos pasa a los seres humanos ante esta sociedad que nos obliga a estar en continua búsqueda de entretenimientos «siempre con tal de no pensar qué es la vida». «Tenemos un exceso de estímulos y estamos sobre obligados a estar buscando distracciones y sentidos a nuestra experiencia», explica.

El trasfondo de la obra para él se encuentra en «parar un rato y reflexionar» sobre que los seres humanos tienen una responsabilidad de su propia felicidad. «Tenemos que vivir de la conciencia, no solo de los estímulos». La obra cuenta eso pero de una manera «lúdica, disparatada y muy inteligente».

Por su parte, Juan Gea asegura que preparar su personaje no fue difícil, no así el texto, que va a un ritmo vertiginoso. «A mí me llega un paciente que lo único que dice es que se aburre en la vida. Le pregunto por qué, y me responde que es muy aburrido pensarlo», explica Juan Gea. Ese es el inicio de la función, y según el actor, al final no se sabe «quién está más loco», si el neuropsiquiatra o el paciente.

Para Juan Gea, los ovetenses pueden sentirse muy identificados con el paciente, «que es el que habla de su aburrimiento». Las risas están prometidas en el teatro Filarmónica, asegura.

Respecto a la sociedad actual, según Juan Gea, «la sociedad no está aburrida, sino que hay una especie de aburrimiento de no tener tiempo para aburrirse».

La moraleja de la función para él es que hay que tranquilizarse, y dejar que la cabeza en ocasiones «vuele por su cuenta». Y, por su puesto, pasar una buena tarde en el teatro. Por ejemplo, hoy mismo.