«Por fin tenemos un interlocutor que sabe lo que es la hostelería»

David González Codón, posa en las inmediaciones de su negocio. / PIÑA
David González Codón, posa en las inmediaciones de su negocio. / PIÑA

«Con el tripartito no hubo buena sintonía. Ni siquiera hubo diálogo. La situación del sector es mala y hay que recuperar el tiempo perdido»

SANDRA S. FERRERÍAOVIEDO.

David González Codón (Oviedo, 1977), regente del bar Clic en El Cristo y presidente de la junta local de Otea (Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias) en Oviedo, tiene claro cuál es la clave del éxito para que Oviedo se convierta en un verdadero destino turístico que atraiga a la gente. Diálogo y colaboración público-privada entre el Ayuntamiento y los hosteleros. Preparándose para un verano que promete en datos, el hostelero afirma que el sector debe «innovar», ya que el modo de consumo ha cambiado: la gente prefiere pedir comida a domicilio y ver Netflix antes que salir a tomar algo.

-¿Cómo afronta el sector la época estival?

-Optimistas. Los datos son buenos y creemos que puede ser un buen verano, aunque dependemos mucho de reservas de última hora. Siempre pensábamos que el buen tiempo nos afectaba para bien y ahora nos damos cuenta de que si toda España sufre una ola de calor y aquí no, la gente puede decidir venir. También hay componentes más 'macros', como las buenas ofertas de algunos destinos extranjeros, porque el turista nacional puede decidirse por ir a esos países. Pero es cierto que Asturias compite en calidad y en precio.

-Esta semana se han reunido con el Ayuntamiento, ¿Qué valoración hace?

-Estamos contentos porque por fin tenemos un interlocutor que sabe lo que es la hostelería. Sentimos que nos comprenden. Era una de las cosas que pedíamos al principio, que hubiera alguien que supiera de las cosas de las que hablamos. Ahora hablamos el mismo idioma y estamos muy contentos por ello. Ya hemos hablado varias veces con el Ayuntamiento y todas las reuniones han sido productivas, si bien es cierto que cada cosa lleva su tiempo y no se puede pretender hacerlo todo, pero por lo menos tenemos el compromiso de que el Ayuntamiento está al tanto y se preocupa de hablar con nosotros.

-San Mateo está a la vuelta de la esquina y con él los chiringuitos...

-Nuestra posición ya la dijimos en su día cuando los hosteleros de Oviedo nos reunimos con el nuevo equipo de Gobierno. Nosotros lo que decimos es que no puede haber chiringuitos políticos bajo ningún concepto. Entendemos que haya chiringuitos gestionados por asociaciones, porque siempre ha sido así y es normal. No tenemos problema en que una asociación de vecinos tenga un chiringuito, siempre y cuando no se subcontraten y siempre que cumplan las mismas normas que los hosteleros tenemos que cumplir en el paseo del Bombé.

-¿Qué valoración hace de la relación con el tripartito?

-No hay ningún tipo de tema personal. Comprendo que, cuando uno tiene una ideología política, tiene que decidir a qué dedica los recursos. En su día le pregunté a Rubén Rosón cuánto iban a dedicar al turismo, pero es normal que ellos tengan otras prioridades. Pero nuestra obligación es exigir. Entendemos que el turismo es fundamental para Oviedo y hay que dedicar recursos a ello. La realidad es que han sido cuatro años muy malos para la ciudad. Se ve en la calle, no ha habido actividad, están cerrando comercios... Hay que revertir la situación, porque hemos perdido mucho tiempo y tenemos que recuperarlo.

-¿Qué necesita Oviedo?

-Contenido. La gente ya no sale por salir. No vale con tener una oferta gastronómica, hay que complementarla con algo para que la gente tenga un motivo para salir de casa. Tenemos que ver cómo hacemos para que la gente vuelva a disfrutar de la ciudad y que nos vean como un destino atractivo. Es fundamental.

-¿Qué tendría que hacer el Ayuntamiento para impulsar eso?

-Es fundamental esa especie de ente del que se habló. Los empresarios somos los que conocemos el modelo de ocio y siempre ofrecimos nuestra colaboración para hacer cosas. Ese organismo valdría para que todos nos sentemos alrededor de una mesa y decidamos por dónde queremos que vayan las cosas, que sin duda pasan por darle contenido a Oviedo durante todo el año. Tenemos que potenciar lo que ya tenemos y ver qué hacemos el resto de meses para que la ciudad vuelva a coger pulso. Hay muchísimo que hacer.

-Habla de colaboración público-privada, ¿No la hubo con el tripartito?

-No. Nosotros planteamos muchas opciones que se podían hacer y la sintonía nunca fue buena, ni siquiera desde el punto de vista de la capacidad de diálogo. Yo no entiendo que no tuviera línea directa para hablar con el concejal de Turismo. Necesitamos urgentemente un cambio de rumbo.

-¿Cómo está la hostelería en Oviedo?

-Está mal, complicada. Hay muchísima oferta y el modelo de consumo está cambiando. La gente necesita un motivo para salir de casa. Por eso decía lo del contenido. Nosotros pedimos que se nos deje hacer. Si queremos hacer un concierto a las siete de la tarde no nos dejan, y es una forma de dar contenido. Tenemos una legislación absolutamente restrictiva y la Administración no ayuda a hacer cosas.

-¿Y el cambio de modelo de consumo a qué se debe?

-La gente prefiere quedarse en casa con el 'take away' y Netflix. Por eso tenemos que invitar a la gente a salir de casa. La prueba es que cada vez que hay algo como la Noche Blanca la gente sale a la calle en masa.

-¿Hay excesiva oferta de bares en la ciudad?

-Sí. La única manera de sobrevivir va a ser diferenciándose, entiendo que hay que ofrecer una experiencia. El tema de la sala, el trato al cliente por parte del camarero, será la siguiente revolución de la hostelería.

-En algunas ciudades como Madrid o Barcelona han comenzado a funcionar plataformas en las que particulares cocinan para turistas por un determinado precio. ¿Llegará aquí?

-Nuestro sector tiene un problema gravísimo: todo el mundo piensa que puede ser hostelero. Tenemos una lucha encarnizada en contra del intrusismo. Ese tipo de plataformas llegarán, igual que han llegado las viviendas turísticas. Lo que hay que hacer es regularlo, y tendrán que pagar impuestos, como todo el mundo.

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