El lago de Santullano tendrá una profundidad máxima de 1,2 metros

El lago de Santullano tendrá una profundidad máxima de 1,2 metros
La iglesia de San Julián de los Prados, con vehículos circulando a escasos metros. / ÁLEX PIÑA

El proyecto contempla hasta cuatro alternativas para su excavación ante las dificultades geológicas y el elevado nivel freático de la zona

G. D. -R. OVIEDO.

Es uno de los hitos más conocidos y controvertidos del proyecto de la UTE Bosque y Valle para la transformación del entorno del acceso a Oviedo desde la 'Y', pero el lago proyectado a los pies de la iglesia de Santullano apenas tendrá 1,2 metros de profundidad máxima y aún así distará de ser una obra sencilla. Primero, porque aún con una profundidad limitada y unas dimensiones reducidas -185 metros de largo y un ancho máximo de 45 y media de entre 25 y 30 metros, la cubeta tendrá una superficie de 5.310 metros cuadrados y albergará un volumen de agua total de aproximadamente 5.260 metros cúbicos.

También porque «el estudio geológico-geotécnico realizado, concretamente para la zona donde se ubicará el lago, señala la presencia de un alto y constante nivel freático» que coincide «con la cota de fondo de excavación para el lago afectando por lo tanto a los trabajos de excavación del vaso así como de la red de desagües de la instalación».

Los redactores del proyecto, de hecho, aconsejan hasta cuatro opciones diferentes para realizar un sistema que permita realizar los trabajos en seco, cuya elección «será a cargo del adjudicatario», pero con la aprobación de la dirección facultativa y los técnicos municipales.

Entre las alternativas barajadas figura construir un bombeo de superficie que recoja por gravedad el agua que aparezca durante la excavación y la expulse hasta un punto de vertido. Desde este punto, el agua volverá a ser bombeada para recargar el acuífero afectado. También mamparas estancas o desviar el flujo de agua mediante presión. Son previsiones lógicas dada la mala calidad del terreno circundante, la cantidad de agua que alberga y los riesgos de los que advierte el estudio geotécnico anexo al proyecto, cuyos autores piden informes adicionales para los puntos más críticos al menos, como informó este diario.

Diez meses de llenado

Una vez excavado el lago y construidas las instalaciones necesarias para su gestión (un edificio semienterrado de 120 metros cuadrados o una fuente con dos anilllos concéntricos como flujo de entrada) y los necesarios para su disfrute (embarcadero y pasarela) tocará armarse de paciencia. El llenado de la cubeta requerirá, según el proyecto, de entre cuatro y diez meses. La última cifra es la esperable con el nivel de precipitación registrado en la ciudad en las últimas décadas calculado sobre el aporte de la cuenca de vertido de la laguna y tras descontar el volumen medio anual por evaporación, 4.658,26 metros cúbicos al año de pérdidas.

Para minimizar este tiempo se ha proyectado la conexión con el lago de los reboses de dos aljibes de recogida de pluviales de dos cuencas colindantes que se emplearán para el riego de las zonas verdes anexas y que aportarían un volumen medio anual de casi 6.400 metros cúbicos. En la época más lluviosa del año, entre noviembre y marzo, estos cuatro meses bastarían para llenar la cubeta, aún empleando el excedente de aguas recogidas para el riego.

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