«Esto era la casa del terror», afirma la mujer de Llanera maltratada por su expareja

El acusado, la imagen/PABLO LORENZANA
El acusado, la imagen / PABLO LORENZANA

La víctima asegura en el juicio que aún teme por su vida y la de su hijo

CECILIA PÉREZ

Con total entereza y apoyada por sus padres, la mujer que denunció a su expareja por maltrato habitual y agresión sexual, describió ante la Audiencia Provincial el clima de «terror» al que fue sometida tanto por su exmarido como por la familia de él dentro del domicilio que compartían en Arlós, Llanera.

La víctima declaró protegida tras un biombo. Relató episodios de extrema violencia en la que el procesado llegó a romperle las costillas, perforarle el tímpano y agredirla sexualmente llegando a introducirle un dedo en el ano.

Este episodio fue el detonante para que la mujer decidiera denunciar a su agresor. No lo hizo antes, dijo, porque «estaba amenazada de muerte y coaccionada» tanto por el procesado como por su suegra, que convivía con ellos.

La víctima narró como esa noche le comunicó que quería separarse de él. «Él no lo llevaba», aseveró. Relató que tras darse una ducha, su exmarido la cogió por la espalda y la agredió. «Me coge por detrás y me introduce el dedo en el ano. Me dijo que iba a pagar por todo. Me hizo daño».

La mujer dio aviso al 112 y a sus padres. Esa misma noche, el agresor fue detenido por la Guardia Civil. La víctima contó a los agentes todos los episodios violentos que sufrió y de los que era consciente también su suegra. De hecho, contó como en una ocasión ésta la tuvo que llevar al HUCA tras recibir varias patadas de su agresor que llegaron a romperle las costillas. «Me llevó mi exsuegra, que me dijo que contara que había sido una vaca porque las mujeres están para callar y aguantar».

El miedo era tal, que la víctima decidió llevar a su hijo a casa de sus padres «todos los fines de semana para que no viera todos los jaleos. Esto era la casa del terror», definió.

Miedo que aseguró tener aún, por ella y su hijo. De hecho, la abogada de la acusación presentó en sala una denuncia interpuesta este mismo miércoles contra el procesado ya que llamó a su víctima en varias ocasiones a pesar de que ella tiene bloqueado su teléfono. «Temo por mi vida y la de mi hijo, porque en julio me llamó diciendo que si no volvía con él me mataba». Las amenazas, aseguró, también fueron dirigidas al hijo de ambos. La víctima aseguró que su expareja le dijo que «mi hijo no estaba tan seguro en el punto de encuentro como creía».

La declaración de la víctima llegó tras la esperpéntica versión de los hechos que ofreció el acusado. El hombre que responde a las iniciales de V. M. G. G. respondió a las preguntas de Fiscalía, acusación y defensa a duras penas, mostrando una actitud pasiva, incluso dijo no entender algunas de las cuestiones formuladas.

Negó los episodios de malos tratos argumentando historias poco verosímiles. Así dijo que la rotura de costillas por la que su expareja fue atendida en el HUCA se lo produjo la coz de una vaca o que la perforación del tímpano fue producida por un «viento fuerte» que cerró la puerta del coche e hizo resbalar a la joven. Pero lo más duro fue escuchar que la agresión sexual, cuando le introdujo el dedo en la cavidad anal, fue porque «le gusta mucho todo eso» justificando que era una práctica habitual de la pareja, algo que negó rotundamente la víctima.

Tanto la Fiscalía como la acusación mantuvieron la petición de una pena de 15 años de prisión. La defensa, por su parte pidió la libre absolución.

 

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