«No es lógico que queden impunes, es indignante»

El hostelero de la calle Rosal agredido por cinco menores. / M. ROJAS
El hostelero de la calle Rosal agredido por cinco menores. / M. ROJAS

El hostelero acuchillado por cinco menores en la calle Rosal muestra su desconcierto tras la puesta en libertad de sus presuntos agresores

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Ni comprende ni se explica cómo los agresores que le rajaron la cara y le pincharon por la espalda, heridas por las que recibió hasta sesenta puntos de sutura, se encuentran en libertad. Así lo aseguró a este diario el hostelero agredido por cinco menores, la madrugada del pasado 17 de noviembre, tras negarles la entrada al local que regenta en la calle Rosal.

Uno de ellos permanece ingresado en un centro de menores pero los otros cuatro fueron puestos en libertad por la Fiscalía de Menores al no haber quedado acreditado quién fue el autor material de la agresión a pesar de que la Policía Nacional les detuvo el pasado viernes tras identificarlos como «autores generales» en base al testimonio de la propia víctima y del resto de testigos.

La investigación continúa abierta. «No es lógico que queden impunes es bastante indignante teniendo en cuenta mi declaración y la de los testigos», aseguró ayer el hostelero. El joven está «a la expectativa» de lo que resulte de las investigaciones que arrojen luz para identificar cuál de sus agresores le propinó los cortes en la cara o cuáles le pincharon por la espalda.

Unos trabajos que la propia Policía Nacional aseguró que se antojan «difíciles» ya que ninguno de los menores que pasaron a disposición de la Fiscalía en calidad de investigados, tras su detención policial, prestó ningún tipo de colaboración. «Solo tenemos el testimonio de los testigos de la agresión y del agredido», afirmaron fuentes policiales. Algo que para la víctima es suficiente por lo que no entiende que «sigan en libertad». Todos los presuntos culpables son residentes en el Centro de Acogida para Menores Extranjeros no Acompañados de Loriana.

Precisamente, días después de la agresión relató a este diario cómo sucedió todo: sus agresores lo atacaron «sin mediar palabra» con las armas blancas que portaban encima, y que la Policía Nacional especificó que eran navajas y cuchillos. Primero uno de los menores le rajó el rostro a la altura de la nariz y la boca. La víctima corrió a refugiarse en el local, «momento en que los otros acompañantes del menor le hirieron por la espalda». Recibió casi sesenta puntos de sutura en total. También resultó herido el padre del hostelero cuando intentaba poner a salvo a su hijo: le hirieron en la mano al cerrar la puerta del bar para impedir la entrada de los agresores.

«Meticulosa» investigación

La Policía Nacional realizó una «meticulosa» investigación de los hechos, que comenzó en la misma noche del suceso. Era jornada de derbi y la calle Rosal estaba repleta de adolescentes disfrutando del buen resultado del Oviedo. Un buen ambiente que se truncó tras la agresión del hostelero», que terminó en una enorme trifulca jaleada por unos «treinta conocidos de los agresores» que se enzarzaron en una reyerta con otras personas en la calle, en la que volaron botellas y cubos de basura desatando el pánico de muchos.

 

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