La maleza se come los chalés de La Vega

Una ciclista pasa por delante de los chalés de la antigua fábrica de armas de La Vega. / FOTOS: MARIO ROJAS
Una ciclista pasa por delante de los chalés de la antigua fábrica de armas de La Vega. / FOTOS: MARIO ROJAS

Las enredaderas ocultan las doce antiguas casas de jefes y obreros de la fábrica | Inauguradas en 1926, las residencias de la avenida de La Tenderina se ven abocadas a la ruina a la espera de decidir el futuro del complejo fabril

SUSANA NEIRA OVIEDO.

En 2026 se cumplirá un siglo de la inauguración de los chalés de la antigua fábrica de armas de La Vega, ocho inmuebles con doce viviendas en su interior destinadas a jefes y obreros de la factoría. Si durante décadas se convirtieron en símbolo de señorío y prosperidad de una de las industrias más boyantes de la región, en la actualidad no reflejan más que abandono. La maleza los invade, cubriéndolos de enredaderas que crecen hasta tapiar sus ventanas y ocultarlos en plena avenida de La Tenderina. Hasta las ramas sobresalen a la acera.

Hace ya casi seis años que cesó la actividad de la fábrica de armas de La Vega, aunque su deterioro comenzó cuando quedaron sin inquilinos. La última vez que se saneó esta parte del recinto fue en 2012, cuando Santa Bárbara Sistemas desbrozó la zona para entregársela a su propietario, el Ministerio de Defensa. Precisamente con este trata de negociar el Ayuntamiento una cesión de parte del complejo fabril. No ha habido entendimiento, aunque quizá la entrada de Pedro Sánchez en el Gobierno central pueda facilitarlo. Mientras tanto, la maleza seguirá creciendo y, de vez en cuando, surgirá alguna idea para su reutilización que se sume a la petición vecinal de darles usos sociales o la de Somos, que en su día propuso crear residencias de artistas.

 

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