«El Martes de Campo es la máxima expresión de la igualdad de los ovetenses»

Pablo Junceda./ÁLEX PIÑA
Pablo Junceda. / ÁLEX PIÑA

Pablo Junceda pregona la fiesta para la Sociedad Protectora de La Balesquida, «un canto a la vida para colegiales y adolescentes»

DANIEL LUMBRERAS

Un discurso cargado de sentimiento, de historia, de vivencias y de oviedismo. El director general del banco SabadellHerrero, Pablo Junceda, pregonó este martes el Martes de Campo ante un selecto público en el Teatro Filarmónica, donde se mostró «como lo que soy o al menos intento ser: un ovetense auténtico que vive y siente su ciudad con intensidad».

Una ciudad orgullosa de sus tradiciones. «Para mí, el Martes de Campo es la máxima expresión de la igualdad de los ovetenses», reflejó. Una fiesta, que organizada por la la Sociedad Protectora de La Balesquida, representa un día «de casis»: «Casi se atisbaba el fin de curso. Casi suponía la primera salida de la pandilla colegial sin los límites de otros festivos y se puede decir también que casi fue para los de mi generación el primer botellón».

En la adolescencia, se divertían en el mítico merendero Benidorm, de El Cristo, donde «íbamos muchos adolescentes con ínfulas de maduros a tomar sidras después de haber visitado el Campo y hecho acopio de comida».

Porque, en definitiva, la fiesta del Martes de Campo «para un joven en el colegio o comenzando la carrera era un verdadero canto a la vida».

«No creo –continuó– que haya ningún ovetense que cuando escuche los primeros voladores no acuda a él algún recuerdo del pasado, de las veces que fuimos con nuestros hijos de la mano», abundó.

No dejó a un lado el sentido religioso de la fiesta, en honor de Nuestra Señora de la Esperanza, que «refleja mucho de lo que me ha conformado como persona y como ovetense. Y, de alguna manera, lo ha hecho también con todos los habitantes de esta ciudad», dijo para a continuación recordar que fue doña Velasquita Giráldez quien en 1232 donó la capilla de La Balesquida a los sastres, iniciándose la cofradía que perdura hoy. Más adelante, «en torno al siglo XVI» se instituyó la comida de los cofrades de torrezno, bollo y vino. «El bollo con chorizo, del que por cierto yo solo como el bollo», confesó». Y ya en 1930, se fundó una Sociedad Protectora para auxiliar a la Cofradía, resumió.

Carácter y tertulias

Con el trasfondo delMartes de Campo, Junceda hizo un guiño al carácter ovetense, tan propenso a la crítica ácida, cocida en tertulias como la del café Peñalba, «donde se dictaba lo que estaba bien y lo que estaba mal en Oviedo». Y como reflejo de la «coña ovetense» citó los sobrenombres impuestos a personas ('La Vuelta a Oviedo, o 'La Chata Pumarín') y edificios ('El Termómetro' o 'La Casa del coño').

También combatió el tópico de la «ciudad triste y adormecida» de 'Clarín' o Pérez de Ayala con una visión más positiva: la urbe de la Universidad de Fermín Canella y de los Premios Princesa, ejemplificó. Y animó a quedarse «con todos» los Oviedos.

Antes del pregón, el presidente de la Sociedad Protectora de La Balesquida, José Antonio Alonso, definió a Junceda como «ovetense de pro» y destacó que «por primera vez un hombre de finanzas» abre las fiestas. Otro directivo, el hostelero Guillermo González Pola, 'Willy', recordó la trayectoria bancaria de Junceda dentro del SabadellHerrero y su formación enDerecho, así como su pasión por la montaña.

Al acto acudieron numerosas personalidades, como el presidente de la Ópera, Jaime Martínez; el exalcalde Antonio Masip; el canónigo AgustínHevia; el presidente de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, Jaime Álvarez Buylla; o el exdirectivo de la SOF y futuro socio de honor de la Protectora, Santos Muñoz. También, con el alcalde,Wenceslao López, a la cabeza, concejales de todos los partidos excepto IU.

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