Una fiesta con varias versiones

Los jóvenes Pelayo Díaz, Pablo Balsalobre, Javi Balsalobre y Rodrigo Isasa disfrutaron con sus amigos de la jornada en el parque Purificación Tomás. /
Los jóvenes Pelayo Díaz, Pablo Balsalobre, Javi Balsalobre y Rodrigo Isasa disfrutaron con sus amigos de la jornada en el parque Purificación Tomás.

Los jóvenes vuelven a elegir el parque Pura Tomás, mientras que en Buenavista y Ventanielles festejan el Martes de Campo 'en casa'

ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

Los más jóvenes tienen su propia tradición para el Martes de Campo: ir al parque de Purificación Tomás para pasar la jornada con sus amigos. Unos aprovecharon el día para tomarse un descanso antes de afrontar los últimos exámenes de final de curso y otros celebraron por todo lo alto el fin de la EBAU.

Con 18 años recién cumplidos, a la pandilla liderada de Lucía Regueiro no le importaron los chaparrones que cayeron ayer, prepararon unos bocatas y bebidas y se fueron de fiesta. Era su primer Martes de Campo. Son de Gijón, y al llegar a Oviedo se dirigieron al parque de Invierno. Una confusión. Resuelto el lío, se plantaron en el Pura Tomás a disfrutar. «Es la primera fiesta de prau tras el fin de la EBAU», contaron con la esperanza de, si todo va bien, no volver a tocar un libro hasta septiembre.

A su vera, el grupo formado por los hermanos Pablo y Javi Balsalobre, Pelayo Díaz y Rodrigo Isasa se estaba tomando un descanso antes del fin de curso. «Estamos en plenos exámenes y mañana tenemos cuatro globales», comentaron sin dejar de disfrutar del ambiente, menos animado que el año pasado debido al mal tiempo. Para ellos, la lluvia hasta fue deseada: «Presta porque te refresca», dijo uno de los amigos.

Por su parte, la pandilla de Alberto Torres tampoco faltó a la cita en el Pura Tomás, a pesar de haber dormido poco tras haber pasado la noche del lunes bailando al ritmo de Panorama en La Florida.

En los barrios

En Ventanielles y Buenavista el ambiente fue más familiar. En la calle Río Dobra se colocaron mesas, pero este año no todas fueron ocupadas por el mal tiempo que, incluso, obligó a más de uno a levantarse en medio de la comida. A la familia Añón-Fernández no le importó. Les gusta celebrar el Martes de Campo con el almuerzo en la calle . El remedio que usaron contra el frío fue un «café bien caliente».

En Buenavista este año el reparto del bollo se hizo en un bajo de la calle Rector Leopoldo Alas hijo. La fiesta, en la que no faltó la música, estuvo animada al ser bajo techo.

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