Los mediadores piden más recursos «básicos» para resolver conflictos

Reyes Rico, Asunción Domínguez, Pilar Martínez, María Elena González, Óscar Pardo, Charo García, Marina Fernández, Maite Méndez, Ana Belén García y Lucía Iglesias en la sala de mediación. /  ALEX PIÑA
Reyes Rico, Asunción Domínguez, Pilar Martínez, María Elena González, Óscar Pardo, Charo García, Marina Fernández, Maite Méndez, Ana Belén García y Lucía Iglesias en la sala de mediación. / ALEX PIÑA

Reclaman al Principado material de oficina para desarrollar su labor, que consiste en informar a los ciudadanos de cómo pueden llevar un acuerdo

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Un bolígrafo rojo y otro azul, un lápiz, seis sillas, una mesa mediana, un perchero y un armario. Estos son los únicos recursos que los mediadores tienen en la sexta planta del edificio de la Audiencia para resolver conflictos. Ayer, junto a cuatro magistradas, reclamaron más medios. No piden grandes inversiones, solo lo básico para poder realizar su trabajo: «Somos doce los trabajadores que hacemos este proceso de forma gratuita y en el convenio que firmamos con el Principado está la cesión de todos los materiales. Sabemos que no nos van a poner recursos informáticos pero queremos lo mínimo», apuntó ayer la coordinadora del programa, Maite Méndez.

Son los propios empleados quienes aportan los folios, bolígrafos o carpetas en los que guardar la documentación para solucionar los problemas. Los datos avalan su buen hacer: «Llevamos (desde 2015) quinientas sesiones informativas hechas y trescientas de mediación. Si como mínimo destinamos dos horas por reunión vemos que hemos empleado mil horas de trabajo solo presencial», contabilizó.

Por el momento, la resolución de conflictos a través de la mediación se lleva a cabo en tres juzgados. Dos de ellos son los de Familia, junto a la sala Penal número 2 a cargo de María Elena González. En concreto, los procedimientos que más se resuelven a través de este método están relacionados con divorcios, peleas, hurtos e incluso estafas: «En España tenemos un problema muy grande de litigiosidad. Los juzgados están colapsados porque la gente quiere resolver los problemas en los tribunales, pero hay muchos casos que se pueden resolver a través de este sistema», explicó la jueza decana, Pilar Martínez, quien también añadió que un magistrado, en un principio, no debe decir si un niño «tiene que hacer la primera comunión, repetir curso o dejarle hacer la depilación eléctrica».

Pero para que la mediación sea cada vez más importante se necesitan recursos que el Principado ha prometido muchas veces pero nunca han llegado. Asimismo, ruegan que en los colegios se enseñe qué es este sistema para que los juzgados se descongestionen de trabajo.