Franklin, el influencer venezolano que conquista Asturias con su moda a pie de calle: «Oviedo lo tiene todo. Y mucho glamour»
Llegó al Principado desde Venezuela y, en solo dos años, ha convertido las calles de la capital en su plató
Su historia comienza a miles de kilómetros, en un lugar que para muchos suena a leyenda. «Nací en Amazonas, Puerto Ayacucho, el Amazonas venezolano. Esa parte del mundo que la gente dice '¡Wow, quiero conocer!'», relata Franklin Abreu, su verdadero nombre pese a que le conocen como MedicenKlin. Fue allí, en su país, donde sembró la semilla de la comunicación, una pasión que formalizó estudiando periodismo tras mudarse de provincia. Empezó cubriendo pequeños eventos, pero su camino daría un giro radical con su mudanza al Principado de Asturias.
Aterrizó en Gijón, pero su destino estaba en Oviedo. Consciente de que empezaba de cero, diseñó una estrategia para conectar con su nueva audiencia. «Dije, bueno, vámonos con algo muy básico que le gusta a la gente: crear blogs de lugares que tienen que conocer en Asturias, restaurantes...», recuerda. Era un plan meditado para, una vez consolidado, dar el salto a su verdadera pasión. «Esa fue una estrategia que yo me planteé hasta llegar a lo que me gusta, que es el tema de la moda. Porque empezar a crear moda en un lugar donde no te conocen es complicado».
A principios de 2025, sintió que era el momento. «Tomé la decisión de empezar a crear moda. Dije, 'creo que ya me están empezando a conocer un poquito acá'». Su formato estrella son las entrevistas en la calle, una dinámica que le generó un vértigo inicial, alimentado por los prejuicios sobre la ciudad. «Me decían que en Oviedo la gente es muy pija, que era una ciudad más cerrada», comenta.
La realidad, sin embargo, desmanteló todos sus temores. «Fue un reto. Tenía mucho miedo, estaba así como que '¿lo hago o no lo hago?'», admite. Ese primer vídeo preguntando «¿de dónde es tu outfit?» superó las 35.000 visualizaciones y le dio el impulso definitivo. Para su sorpresa, la respuesta de los ovetenses fue abrumadora. «Me ha respondido mejor la gente de Oviedo que la gente de Gijón. Mi público principal está en Oviedo, es la ciudad donde vivo. Entonces dije, no me voy a ir a otra ciudad, me voy a quedar aquí». El punto de inflexión fue un vídeo de su sección «alfombra roja» con el Real Oviedo, que acumula más de 250.000 reproducciones. «Es algo que une a la ciudad, el fútbol», afirma orgulloso.
Esa barrera inicial, la de sentirse «migrante en un país que no es el mío», se fue disipando con cada interacción. «No quería sentirme despreciado», confiesa. Ahora, los ovetenses lo reconocen por la calle. «Ay, tú eres el que habla de los outfits», le dicen. Un proceso de adaptación que ha incluido aprender la lengua local. «Cuando me decían 'es muy majo', yo decía '¿qué?, ¿qué es eso?'. O 'eres muy salado', y yo 'perdón, ¿eso es bueno o es malo?'», cuenta divertido.
Su visión de la moda choca frontalmente con la de la industria más elitista. Mientras algunos diseñadores comentan que «no era un buen momento para la moda», Franklin ofrece un contrapunto desde la perspectiva del consumidor. «Evidentemente para ellos no es un buen momento», argumenta, «nadie se va a comprar un vestido de diseñador que cuesta 500 euros cuando somos asalariados que cobramos 1.200». Para él, la creatividad no entiende de presupuestos. «Para nosotros siempre va a haber un buen momento de encontrar una ganga, una rebaja, de irnos a una tienda vintage y encontrar un abrigo». Y concluye con una declaración de principios: «Estar a la moda no significa estar en la tendencia del momento. Estar a la moda es crear tu estilo, tu esencia, y a partir de allí empieza todo».
Actualmente, compagina su trabajo como camarero —«me permite tener tres días libres para dedicarme a lo que realmente me gusta, que es comunicar»— con la creación de contenido. Su futuro inmediato pasa por seguir innovando con nuevas secciones, buscando siempre la interacción. «Quiero romper esa barrera de solamente la alfombra roja», adelanta, insinuando sorpresas para la campaña de Navidad. Con 27 años y una vida de experiencias a sus espaldas, Franklin ha demostrado que, con talento y valentía, cualquier calle puede convertirse en una pasarela. De Oviedo, mucho que decir: «El Calatrava es un sí total en todo. No lo quiere nadie, pero yo lo amo. Semejante escenario y no lo usan. Además, Oviedo es glamour. Es una ciudad limpia, tiene estilo, más que Madrid, ciudad en la que he vivido, y es muy cultura. Lo tiene todo», afirma el venezolano.