Una mirada al futuro

Eduardo Quesada y su equipo en la óptica de la calle San Bernabé. / FOTOS: MARIO ROJAS
Eduardo Quesada y su equipo en la óptica de la calle San Bernabé. / FOTOS: MARIO ROJAS

Óptica Quesada celebra un siglo desde su fundación en 1919 apostando por el trato personalizado y la innovación tecnológica

JUAN CARLOS ABAD

La historia de un negocio familiar y centenario arranca a finales del siglo XIX en Infiesto, donde nació Guillermo Quesada. Allí regresaría años después. Emigrante en Cuba, ya en el siglo XX dio el salto a la gran manzana. En Nueva York, este relojero de primera profesión se licenció en Óptica teórica y aplicada en 1912. A su regreso, de vuelta en Infiesto, fundó Óptica Quesada en el número 25 de la calle Covadonga de la capital piloñesa.

«Hay que tener en cuenta que los ópticos en aquellos años eran primero relojeros, la óptica era un añadido al negocio», relata Eduardo Quesada, el tercero en la saga que relata cómo en 1939 su abuelo expandió la marca a la calle Melquíades Álvarez.

«Mi padre, también Guillermo, se unió en 1956, después de diplomarse», relata. Todavía no se habían instituido los estudios oficiales de óptica y «te hacías óptico por méritos», recalca el actual responsable de la óptica que recuerda cómo, en esa época, forjaron el vínculo con los clientes.

«Tenemos familias enteras. A los hijos que se van a estudiar fuera hay que mandarles las lentillas desde aquí o cuando vuelven en los puentes buscan un hueco para que les graduemos la vista», explica satisfecho acerca de un comercio local de «los que no hay muchos que cumplan cien años», sostiene.

«Eso lo consiguió mi padre, que siempre trató muy bien al cliente. Si le había subido un poco la graduación no le recomendaba cambiar inmediatamente de gafas», rememora. «Hay que pensar que las gafas antes eran para toda la vida y ahora las cambias por una cuestión de moda». «Le decíamos 'nos vamos a la ruina'. Pero no, tratando bien a los clientes pasa lo contrario, los fidelizas». indica.

El aniversario de Óptica Quesada es doble. Hace treinta años ampliaron sus instalaciones inaugurando la que hoy es tienda principal en la calle San Bernabé y donde acaban de instalar los equipos más modernos tanto en óptica como en audiología. El despliegue tecnológico y el confort de las consultas apabulla frente «al low cost» y a los cambios acelerados de los últimos tiempos vía internet.

¿Cómo aunar moda con salud? «Nosotros trabajamos solo con marcas de calidad y se nota. Entre la calidad y el trato personalizado está nuestra garantía y eso en Oviedo se valora», razona Quesada. La otra pata en la que sustentar el negocio es la tecnología. «Y no solo en óptica. En audición disponemos de los mejores equipos, como el escáner de oído 3D».

«El año pasado renovamos la óptica y acabamos de incorporar el equipo de graduación más sofisticado del mundo. Es la única que hay en España y estamos a la espera de incorporar una segunda», explica antes de dejar pinceladas acerca del futuro de la tienda.

«Hay que hilar muy fino en el comercio, hacer que la experiencia del cliente sea satisfactoria y el poder graduar en décimas en vez del sistema tradicional de 0,25 en 0,25 dioptrías; lo vamos a poder hacer aquí», agrega.

Para celebrar el aniversario, Óptica Quesada invitará a todos sus clientes y amigos a una fiesta en la calle el próximo mes de julio y juntará a cientos de personas. Quesada recuerda: «No hay muchos negocios familiares que puedan decir esto».

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