La mitad de los hosteleros se queda fuera del sorteo de las casetas

Sánchez Remos tuvo que 'enfrentarse', durante el sorteo, a quienes le acusan de mentir y a quienes piden chiringuitos sociales. /  ALEX PIÑA
Sánchez Remos tuvo que 'enfrentarse', durante el sorteo, a quienes le acusan de mentir y a quienes piden chiringuitos sociales. / ALEX PIÑA

La exigencia de un certificado de deudas por parte de la FMC que no pedía la SOF deja puestos vacíos y tiene en vilo a cuatro chiringuitos

G. D. -R. OVIEDO.

¿Tiene validez un acto administrativo hecho con un bingo de juguete en el que se atascan las bolas? En el Ayuntamiento de Oviedo, sí. Así se decidieron ayer, por sorteo, el reparto de las casetas para los hosteleros del paseo del Bombé y los cuatro nuevos chiringuitos, dos en la Corrada del Obispo y dos, en El Campillín.

Hubo protestas, quejas y sustos. Cuatro de los chiringuitos tradicionales están a un tris de quedarse fuera de las fiestas que arrancan en una semana. Por la tarde, la concejalía de Festejos tranquilizó el panorama: «Como sus espacios no entran en la licitación, tienen tiempo para ponerse al día con las deudas», explicó Roberto Sánchez Ramos, 'Rivi'.

Las deudas, ese es el problema. Las deudas dejaron fuera a la mitad de los hosteleros que aspiraban a una caseta, a doce de 24, y vacantes dos de las 14 que ofrecía la Fundación Municipal de Cultura en el Campo San Francisco. Buena parte, debido al pago de las tasas de terrazas, cuyo periodo voluntario de pago ni siquiera ha finalizado.

Son cosas que antes no pasaban, que no pasaban ni siquiera el año pasado, pero es que estas fiestas son distintas: las organiza la Fundación Municipal de Cultura, esto es el Ayuntamiento. La SOF, que hacía estos deberes hasta el San Mateo pasado, es una entidad de derecho privado, una asociación como cualquier otra. Cuando el Ayuntamiento le delegaba la gestión del recinto festivo, la sociedad ni pedía certificados de deudas con la administración ni durante muchos años avales, permisos, proyectos técnicos o carnés de manipulador de alimentos.

El cambio en la gestión de este año pilló a muchos de los aspirantes con el pie cambiado. Aunque el periodo de pago de la tasa de terrazas, por ejemplo, termine el 20 de septiembre, la contabilidad municipal la registra como pendiente de cobro desde que se liquida y se emite el recibo. Por esa puerta cayeron muchos de los hosteleros, pero también algunas de las nueve asociaciones que aspiraban a las cuatro nuevas chiringuitos. Solo seis superaron el corte. La bolita del bingo decidió, con algún titubeo, que los dos espacios de La Corrada del Obispo los ocupen La Folixaria y Espalme Social Media; y la asociación cultural La Ciudadana y la Asamblea Moza de Asturies, los de El Campillín.

«Una vergüenza»

Jorge Fernández, portavoz de esta última y miembro de la plataforma #ChiringuitosSocialesSí que ayer mostró carteles de protesta durante el sorteo, calificó el proceso y el sorteo «como una vergüenza. Tenemos que presentar un proyecto técnico, cerrar la programación o hablar con los voluntarios en apenas dos días», expuso. El chiringuito, de hecho, ni siquiera tiene nombre aún. Fernández lamentó también que «se ha quedado gente fuera y no tenía porqué, intentaremos ver si algunas de las cosas que tenían preparadas puede encajar y sumarlas».

Antes tendrán que restar, con el plazo extraordinario concedido ayer, los cuatro chiringuitos tradicionales sus pufos con la administración.

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