La mujer desfigurada por su hijo en Oviedo, en un lugar secreto

La mujer desfigurada por su hijo en Oviedo, en un lugar secreto
Al fondo, el edificio número 7 de la plaza de Enol donde ocurrieron los hechos. / HUGO ÁLVAREZ

La anciana testifica desde un domicilio, cuya dirección no se revela por orden judicial, y «sin dejar claro» si reclamará acción alguna contra su vástago

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

La anciana de 81 años que resultó desfigurada por los puñetazos que le propinó su hijo, de 59, en el piso que residían en el número 7 de la plaza del Lago Enol del barrio de Ventanielles el pasado 5 de febrero, ya ha prestado declaración ante el juez. Lo hizo este martes, desde el domicilio en el que reside tras su salida del Hospital Universitario Central de Asturias, donde permaneció ingresada casi un mes como consecuencia de la brutal agresión.

Solicitó al Juzgado de Instrucción número 1 poder declarar desde su nueva vivienda argumentando problemas de movilidad derivados de la paliza propinada por su hijo, un domicilio que ha sido decretado secreto por orden judicial. Solo se sabe que se encuentra fuera de Oviedo. El juez instructor se desplazó hasta el lugar.

La anciana se ha personado en el procedimiento judicial pero se desconoce, de momento, si reclamará acción alguna contra su vástago, que actualmente se encuentra ingresado en prisión preventiva y sin fianza en el Centro Penitenciario de Asturias. Fuentes cercanas al caso, explicaron que declaró «bastante tranquila» sin dejar «muy claro si quiere o no reclamar contra su hijo». Quien sí sigue adelante con la acusación es la Fiscalía del Principado de Asturias. Ahora queda pendiente completar varias diligencias, entre ellas las pruebas médicas practicadas a a la anciana tras la agresión, para evaluar secuelas. También, añadir los informes psiquiátricos solicitados por la defensa del agresor para confirmar hasta qué punto fue consciente de la brutal paliza que propinó a su madre.

En buen estado

Según ha podido saber este periódico, la anciana se encuentra «bien físicamente». En su rostro apenas quedan señas de lo golpes recibidos, algo que llama especialmente la atención teniendo en cuenta que se trata de una mujer muy menuda y con problemas de movilidad, de hecho necesita la ayuda de un bastón para poder caminar.

Mientras tanto, su hijo continúa asegurando que «no recuerda nada de lo sucedido», a pesar de que sí pregunta por el estado de salud de su madre, pero sin mostrar signos de arrepentimiento por lo sucedido, según fuentes cercanas al caso.