«Los niños superdotados sufren trastornos de ansiedad y depresión»

La Asociación Enol organiza las III Jornadas sobre Altas Capacidades y Superdotación

IRENE ABRUNHOSAOVIEDO.

Depresión, falta de autoestima y ansiedad son algunos de los trastornos que pueden sufrir los niños con altas capacidades que aún no han sido identificados como tales y que, por lo tanto, no reciben una educación adaptada a sus circunstancias. De este tema se debatió ayer en las III Jornadas sobre Altas Capacidades y Superdotación celebradas en el Palacio de Congresos, con Carmen Sanz y Javier Tourón como ponentes principales. La cita estaba organizada por la Asociación Enol, entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es sensibilizar sobre la importancia de la identificación precoz y el desarrollo integral de las personas superdotadas y altas capacidades.

En el congreso se trataron desde el correcto desarrollo del talento hasta los problemas que conlleva ser una personas superdotada y y cómo abordan estos temas en los colegios. Según indicaron los espeicialista, cerca del 90% de las personas con altas capacidades no han sido identificadas como tal, «y esto hace que aparezcan dificultades tanto profesionales como personales». Javier Tourón, doctor en Ciencias de la Educación, destacó que «es importante detectarlos para que tengan una educación adaptada y puedan desarrollar todo su potencial».

«La falta de identificación y de educación especial tiene un impacto emocional importante y genera problemas de adaptación con sus compañeros, acoso escolar o aislamiento y esto origina problemas de autoestima, ansiedad o, incluso depresión», explicó la psicóloga Carmen Sanz, que también afirmó que «hay casos de niños diagnosticados con TDAH o déficit de atención que en realidad tienen altas capacidades. Estos problemas pueden persistir durante la adolescencia y la adultez».

Asimismo, Sanz señaló que «más del 50% de las personas que van a la consulta son adultos a los que no se les diagnosticó a tiempo». Para identificar un caso de superdotado se se deben realizar test de coeficiente intelectual (CI). Sin embargo, no son una medida única y estable, pudiendo ser alterados por factores externos.

Tourón, por su parte, explicó que dicha prueba no es una medida válida, ya que una persona puede destacar en otros aspectos no evaluados en estos exámenes: «todos tenemos capacidades y el CI es un indicador insuficiente. Hay inteligencias fuera de la curva normal como la artística, musical o deportiva», abundó. El científico recordó que «todos tenemos un potencial y el éxito se consigue a través del trabajo».

A pesar de tener diferentes ideas, ambos ponentes coinciden en que es importante que las escuelas hagan más esfuerzos por detectar las altas capacidades a tiempo y tomen medidas para desarrollar su talento, como personalizar su educación o pasarlos de curso. Ambos recalcaron que es importante la sensibilización sobre este tema «porque el coeficiente intelectual no tiene nada que ver con el éxito y, aunque haya casos de estudiantes con altas capacidades que progresan adecuadamente, esto no afecta por igual a todas las personas». La otra cara de la moneda, indicaron, son los problemas que acarrea el hecho de no saber que tienen una inteligencia por encima de la media.