El tripartito busca un resquicio legal para no devolver el nombre a las calles franquistas

El tripartito busca un resquicio legal para no devolver el nombre a las calles franquistas
El alcalde Wenceslao López, en primer término, tras el descubrimiento del nombre de Federico García Lorca que sustituye a la de Calvo Sotelo. / MARIO ROJAS

Alegará que la obligación de acatar la ley de Memoria Histórica impide cumplir el auto que mandaba restituir la anterior denominación

GONZALO DÍAZ-RUBÍNCECILIA PÉREZ OVIEDO.

Casi sobre la bocina que marcaba el auto del Juzgado de lo Contencioso número 6, en el que se instaba al Ayuntamiento de Oviedo a cumplir la sentencia que anulaba el cambio de nombre de veintiún calles en virtud de la ley de la Memoria Histórica, el equipo de gobierno aprobó lo contrario: plantear un incidente de inejecución total o parcial del fallo, planteando la imposibilidad de darle cumplimiento.

La jugada es arriesgada. De hecho, el servicio de Abogacía Consistorial inicialmente defendía lo contrario. No recurrir el auto, dar cumplimiento a lo que pedía la magistrada -«un acto material de restitución» de los antiguos nombres- e intentar 'proteger' así el acuerdo tomado por la junta de gobierno en enero de este año, tras la sentencia, para reafirmar el cambio de denominación de las mismas calles. El trago político no era fácil. Suponía para el tripartito aprobar en junta de gobierno, por ejemplo, que la hoy calle Juan Benito Argüelles volviese a llevar el nombre del General Yagüe, que ordenó masacrar a cuatro mil personas entre el 14 y el 15 de agosto de 1936 en Badajoz.

La solución al dilema llegó con un nuevo informe de Abogacía, firmado por la letrada Patricia Ibaseta, en el que se agarra a la literalidad del auto en el que la magistrada pedía el cumplimiento de su sentencia para recordar «que las únicas excepciones a la íntegra ejecutabilidad de las sentencias firmes es la imposibilidad material o legal» de hacerlo, cuestión que el Ayuntamiento no había planteado en su defensa cuando los recurrentes, la Hermandad de Defensores, el PP y un particular, pidieron la ejecución del fallo. Ibaseta aconseja plantearla ahora. Alega que, «en cumplimiento de la ley de Memoria Histórica», el Ayuntamiento tramitó un expediente (el nuevo, el posterior a la anulación) en el que se modifica el nombre de diecisiete calles, «lo que puede entenderse» como «la imposibilidad legal de ejecutar la sentencia», por lo que «sería procedente plantear un incidente interesando la inejecución» del fallo.

Es una idea, pero el Tribunal Supremo ha ido estrechando esa puerta en una serie de sentencias de los dos últimos años. Cabe, también, que el intento no prospere y la magistrada considere lo que dice el Constitucional de los deberes de la administración en la ejecución de las resoluciones judiciales en el ámbito de lo Contencioso, que esta «ha de llevarla a cabo con la necesaria diligencia, sin obstaculizar el cumplimiento de lo acordado y que cuando tal obstaculización se produzca, el juez ha de adoptar las medidas necesarias para su ejecución sin que se produzcan dilaciones indebidas». Peligroso.

Monolitos

En cuanto a los monolitos de la plaza del Fresno, el trabajo de la Concejalía de Patrimonio para dar cumplimiento a la ley de Memoria Histórica se puede ir al traste después de que el informe que acreditaba la propiedad de la Hermandad de Defensores de Oviedo se hiciera público.

Ayer, la concejala responsable, Cristina Pontón mantuvo la posibilidad de que el Museo de la Guerra Civil de Grado acoja los monolitos, una vez se ejecute su retirada, pero tampoco descartó que acaben en el almacén municipal de Olloniego en caso de que se proceda a la ejecución subsidiaria y que incluso la maniobra acabe en los tribunales. «Nosotros hicimos el trámite administrativo que hay que hacer pero me gustaría que se pueda llegar a una solución que nos satisfaga a todos». Los Defensores admiten que si bien seguirán «escrupulosamente el proceso administrativo» y que «presentarán alegaciones», en último término, «les buscará el lugar digno que merecen».