Los olvidados del Oviedo de a pie

Un grabado de Arsens Blondin, un funambulista de talla mundial. / E. C.
Un grabado de Arsens Blondin, un funambulista de talla mundial. / E. C.

Carlos del Cano desgrana hoy en el Centro Asturiano de Uría la historia de los personajes populares desde el siglo XIX

A. ARCE OVIEDO.

Nombres como Arsens Blondin, Antón 'el Coque', Antón de la Madre, Guillermo Carrocera, 'La Bruja', Casielles, Garrafundia, Cigala, Mateo, Manolín 'el Pinzu', don Luciano, Josefa la Torera, la Chucha o Manolín 'el gitano' -tan populares como su propia morfología- quizás no sean del todo familiares para algunos. Al menos no todos ellos. Sin embargo, lo cierto es que forman parte del legado histórico más cotidiano de la ciudad, que guarda tras sus fuentes, piedras, bancos y losetas, las historias curiosas de los personajes de a pie que fueron convertidos en vida en auténticas instituciones y que las generaciones venideras han olvidado como se olvida el olor a castañas asadas cuando llega el mes de junio.

No obstante, aún quedan vigilantes de la historia perdida de la capital, y así, el escritor Carlos del Cano, autor de 'Historia del comercio y de los comerciantes de Oviedo' y de 'Historias del ocio de Oviedo', dedicará la tarde del próximo miércoles a desentrañar para todos los ovetenses los secretos de las figuras más célebres de la Vetusta -clariniana a todas luces- desde siglo XIX hasta nuestros días . Lo hará en la sede de la calle Uría del Centro Asturiano, a las 20 horas.

Una lista de 90 personajes «que por sus cualidades físicas, trabajo o forma de interactuar con sus semejantes» consiguieron trascender, al menos durante un tiempo, relató Del Cano, en declaraciones a este diario. Un funambulista de prestigio internacional, 'El gran Blondin'; o la primer mujer abogada de Asturias y primera notaria del país, Consuelo Mendizábal.

«Nadie los recuerda, no son personajes ilustres, sino populares», afirmó el escritor. Y en ese sentido, corría el año 1882 cuando el célebre acróbata de fama mundial conocido como Arsens Blondin atravesó el Sena haciendo malabarismos sobre un cable ante más de 50.000 personas. 'El gran Blondin', que también atravesó las cataratas del Niágara y fue reconocido como uno de los mejores acróbatas de todos los tiempos, era ovetense. «Algo de lo que nunca renegó», matizó Del Cano.

En un prisma muy distinto, María Consuelo Mendizábal Álvarez, fue una pionera del feminismo. La primera mujer asturiana que se colegió como abogada y «la primera mujer notaria en España», prosiguió el autor. «Nunca renegó de sus principios (era republicana)» y, entre otras cosas, defendió causas muy avanzadas para su época -primera mitad del siglo XX- como la del divorcio. En palabras de Del Cano, «es necesario hacer justicia» a la historia de Mendizábal. «Su hermano tiene a día de hoy una calle en Oviedo, y solo fue un mero combatiente de la guerra civil en el bando nacional. Es ella quien se la merece».

También destaca la maletera Encarnación, 'La Bruja', que se pasó casi medio siglo acarreando el equipaje de los ovetenses por la ciudad y que, «enamorada de los burros», era una «auténtica heroína», comentó. Y locos, como Guillermo Carrocera, un joven de Olloniego que volvió de Buenos Aires en los años 20 convertido en un auténtico indiano, y que solo hablaba en verso «con los bolsillos llenos de dinero».

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