OTEA pide que el Plan de Movilidad «no sea un muro» para los visitantes

La calle Gascona atrae a miles de visitantes cada año. / M. ROJAS
La calle Gascona atrae a miles de visitantes cada año. / M. ROJAS

La asociación empresarial pide medidas para favorecer el acceso al centro, «las ciudades están vivas si hay comercio y hostelería»

G. D. -R. OVIEDO.

El debate no es nuevo ni exclusivo de Oviedo. La ciudad ya lo vivió en los primeros 90, con el plan de peatonalizaciones impulsado por Gabino de Lorenzo. El comercio minorista y la hostelería temen que el cierre al tráfico afecte a sus negocios. Las ambiciosas propuestas del nuevo Plan de Movilidad, que pretende cerrar al tráfico privado el centro de Oviedo desde la avenida de Santander hasta Muñoz Degraín y desde la ronda Sur hasta Santa Susana antes de ocho años, preocupa ahora de nuevo a la patronal OTEA. Fuentes de la asociación empresarial que agrupa a hosteleros y hoteleros pidieron ayer que el cierre al tráfico del centro «no se convierta en un muero, que impida o dificulte la llegada de visitantes» y clientes a sus negocios.

OTEA destacó «la preocupación del sector» y pidió que se habiliten medidas o directrices que «faciliten» el acceso de la gente a las zonas comerciales de la ciudad «a los provenientes de otras localidades». «Las ciudades están vivas si hay comercio y hostelería», señalaron desde OTEA, apuntando a los problemas que puede generar para la ciudad poner trabas a un sector muy afectado por los cambios de hábitos de los consumidores.

Oviedo, como capital administrativa, universitaria y de servicios, recibe cada día una media de 146.000 coches y más del 50% de los desplazamientos que registran sus calles son internos «para acceder y salir del centro urbano» y para trayectos que «podrían realizarse caminando un tiempo máximo de 15 minutos», según los datos del propio Plan de Movilidad.

La apuesta del documento impulsado por la concejalía de Urbanismo es trasvasar esos movimientos internos en vehículo privado hacia otras formas de movilidad más sostenibles, principalmente a pie, en bicicleta o en transporte colectivo.De hecho, el plan aboga por crear seis aparamientos públicos en superficie, cuatro junto a los principales accesos la ciuidad, que serían gratuitos para quienes después usen el transporte urbano para moverse por Oviedo.

Aparcamiento

Aún así, a los hosteleros también les inquieta el énfasis del proyecto en reducir la oferta de plazas de estacionamiento en rotación en el centro, tanto en superficie -el plan prevé eliminarlas todas y que solo pueden acceder residentes con plaza de garaje y servicios- como subterráneas, con el cierre de algunos aparcamientos como el de La Escandalera, cuya concesión finaliza en 2023. Frente a esa presión, el plan propone aprovechar la baja ocupación de los estacionamientos públicos y privados en los bordes de la zona restringida y mejorar la conexión de estos con el resto de la ciudad con frecuencias de autobús de entre 10 y 15 minutos.

El debate sobre los efectos de las peatonalizaciones no es sencillo. La escasa literatura científica parece indicar que, a medio plazo, las ventas comerciales minoristas crecen, incluso hasta un 24% más que en las zonas que quedaron al margen del cierre al tráfico, pero los efectos no serían iguales en todas partes. Algunos estudios sobre peatonalizaciones de cascos antiguos en España sugieren, en cambio, caídas de los valores inmobiliarios, cierres comerciales, monocultivo de los bares de copas y aumento de la conflictividad.

Con el Antiguo completamente peatonalizado, el plan prevé extender el modelo al ensanche burqués, Llamaquique y Santo Domingo.