La última «puñalada» a El Cristo

Una vista del barrio de El Cristo Buenavista, con La Gruta, cerrada desde el pasado mes de diciembre, a la izquierda. / MARIO ROJAS
Una vista del barrio de El Cristo Buenavista, con La Gruta, cerrada desde el pasado mes de diciembre, a la izquierda. / MARIO ROJAS

Tras el adiós de La Gruta, el barrio suma más de ciento cincuenta locales cerrados | Los vecinos se unen para lograr mejoras para un barrio «abandonado por la falta de planificación del Principado y del Ayuntamiento»

A. ARCE / J. C. ABAD

El Cristo-Buenavista ya no es el motor de la ciudad. El barrio ha ido a menos de forma paulatina desde que cerrase el antiguo Hospital Universitario Centro de Asturias (HUCA), en 2014. No solo eso, hasta el centro comercial Modoo, en el edificio Calatrava, ha anunciado el cierre de la mayoría de sus locales de cara a una futura reconversión de la que poco transciende. La última «puñalada» ha sido el cierre del establecimiento La Gruta. Un adiós que deja aún más herida a la zona.

Así lo señaló, en declaraciones a este diario, el presidente de la Asociación de Vecinos de El Cristo, Ramón del Fresno. Y es que, con una cifra de establecimientos comerciales cerrados que supera los ciento cincuenta, «El Cristo tendría que ser en estos momentos la primera y prioritaria actuación urbanística del Ayuntamiento de Oviedo». En sus palabras, «los vecinos llevamos años estando pendientes de ver algún tipo de solución inmediata, seria y sin la sombra de la especulación urbanística en cuanto a la situación de los terrenos públicos del antiguo Hospital, entre otras muchas cosas», manifestó.

En ese sentido, el portavoz de la plataforma ciudadana SOS Viejo Hospital, Nacio González, explicó que «existen dos problemas fundamentales en el barrio; el primero, el abandono y la falta de planificación de las instituciones (Principado y Ayuntamiento) durante los últimos quince años; y el segundo, el pesimismo que había en la calle». Una realidad que, según González, ha tenido un recorrido «positivo» durante estos últimos años de reivindicación social.

Gracias a la presión vecinal se ha logrado «el pintado de un carril bici» y «después de la última negociación con el Gobierno regional se limpió la calle Rodríguez-Vigil, donde la maleza ocupaba las aceras y los coches aparcaban a ambos lados», expuso. «Ahora, tenemos una calle más segura; otro espacio para la gente que conseguimos recuperar del abandono», dijo. Aunque por lo que siguen esperando es por el centro social provisional. Habrá más movilizaciones.

Una de las últimas alarmas que sacudió a la parte alta de la ciudad vino de la mano del Palacio de Congresos, la megalómana infraestructura que llegó para suplir las carencias que dejó el Hospital Central. Según el concejal de Economía, Rubén Rosón, «en el Calatrava hemos multiplicado por seis los congresos», «hemos cumplido», declaró. Ahora, como añadió, solo queda que «la parte privada se comprometa a sacar adelante el espacio por el interés del barrio».

Por otra parte, el edil de Somos aclaró que en estos momentos existe sobre la mesa «un proyecto ganador de un concurso de ideas (el de usos universitarios del viejo HUCA)». Una iniciativa que «solo se puede conseguir si se apuesta por la colaboración entre administraciones».

Y el tema, mientras tanto, ya comienza de nuevo a formar parte de la agenda política de los aspirantes al Consistorio. Así, el candidato del Partido Popular, Alfredo Canteli, ya avanzó sus planes para revitalizar el barrio, que pasan por recuperar la plaza de toros como espacio sobre el que vertebrar la actividad en el barrio y repensar los edificios del antiguo HUCA. Por un lado, utilizar la residencia para agrupar las sedes judiciales, ahora desperdigadas; por otro, emplear el Hospital como residencia geriátrica. Y por último, hacer de Maternidad un centro social.

Mientras todo ello toma forma, la zona se ha quedado sin La Gruta, un buque insignia de la hostelería que permanece cerrado, sin vida.

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