Los dos atracadores de un estanco en Trubia aceptan tres años y nueve meses de prisión

Los acusados, durante el juicio./ÁLEX PIÑA
Los acusados, durante el juicio. / ÁLEX PIÑA

Se enfrentaban a cinco años de cárcel pero Fiscalía aceptó como atenuante que actuaron bajo el síndrome de abstinencia

CECILIA PÉREZOviedo

Se enfrentaban a cinco años de prisión cada uno pero, finalmente, han sido condenados a tres años y nueve meses de reclusión por un delito de robo con intimidación con uso de arma y por un delito de hurto. Los dos atracadores de un estanco en Trubia, uno de ellos amenazó a la propietaria con un cuchillo en el abdomen mientras que el otro lo esperaba en el exterior en un coche previamente robado en La Corredoria, aceptaron el acuerdo de conformidad pactado esta mañana entre la Fiscalía del Principado de Asturias, los abogados de la defensa y la letrada de la acusación particular.

La rebaja de la condena llegó tras aplicársele a cada uno de ellos el atenuante de haber actuado «bajo el síndrome de abstinencia» que mermó sus facultades volitivas y cognitivas, precisó el fiscal. También se tuvo en cuenta «su acreditada dependencia» de sustancias estupefacientes y psicotrópicas.

Los hechos

La detención de los delincuentes se produjo a raíz de la denuncia del robo de un utilitario en el barrio de La Corredoria el pasado 15 de mayo. Casualmente, ese mismo coche, fue del que se valieron los acusados para trasladarse a Trubia. Allí, a plena luz del día, asaltaron el estanco ubicado en la calle Ramón López, junto a la plazoleta de la localidad. La propietaria del establecimiento contó a EL COMERCIO que el atracador entró de forma violenta en el estanco, saltó el mostrador y la acorraló mientras la amenazaba con un cuchillo de grandes dimensiones para que le entregase el dinero. El hombre abrió la caja registradora y mientras se hacía con los 200 euros que había en ella, la víctima aprovechó para escapar y pedir auxilio a los vecinos y trabajadores de la fábrica de armas, que en ese momento acababan turno. Ante el temor a ser interceptado, huyó. Le esperaba su compinche en el coche que previamente habían robado y que acabaron estrellando en las inmediaciones del cementerio de San Claudio. Se da la circunstancia que el acusado, que atracó el estanco a punta de cuchillo, es la misma persona que el pasado mes de febrero asaltó otro estanco en La Corredoria y robó en un bar del mismo barrio.