El Ayuntamiento aprueba el mayor proyecto de recuperación de la muralla medieval

El lienzo de la muralla de la calle Paraíso, parcialmente cubierto de vegetación. / PIÑA
El lienzo de la muralla de la calle Paraíso, parcialmente cubierto de vegetación. / PIÑA

Sacará a contratación las obras para consolidar el lienzo, pendientes desde 2017, por más de un millón de euros

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOVIEDO.

La 'corte en siglo' dormía la siesta como ciudad episcopal, desde el traslado del trono a León, en el año 910. De ese estancamiento, salió gracias a las peregrinaciones al relicario de San Salvador y al fuero otorgado por Alfonso VI, 'El Batallador', y confirmado por su nieto Alfonso VII, 'El Emperador'. Un resurgir, apoyado decididamente, por Alfonso X, este 'El Sabio', mediante privilegios que obligaron a la Iglesia a costear un tercio de la nueva muralla de la ciudad. El Arzobispado se resistió, pero en 1264, el monarca envió a un hombre de su confianza, Pérez Daoz, para afianzar las obras. La muralla estaría acabada poco después, pero tras ocho siglos los ovetenses apenas tienen certezas sobre su trazado, materiales o perímetro.

De hecho, casi no queda muralla. El lienzo más amplio conservado, el de la calle Paraíso, languidece cubierto por la maleza y la suciedad desde hace años y es completamente ajeno a los recorridos turísticos. El Ayuntamiento tratará ahora de salvarlo y destacarlo. La junta de gobierno tiene previsto aprobar esta mañana el mayor proyecto de recuperación de la fortificación abordado nunca. Licitará un contrato, por importe de más de un millón de euros y con seis meses de plazo de ejecución, que supondrá, a la vez, la mayor intervención para la consolidación y recuperación de la cerca y, también, el estudio más completo sobre sus orígenes, técnicas constructivas y materiales.

El proyecto, en realidad, es uno de esos que dice el actual equipo de gobierno que no dejaron sus predecesores, pero también de esos en los que acierta en que sus predecesores no fueron capaces de financiarlo. Hasta en tres ocasiones aprobó el tripartito los pliegos. Solo después de la última, en marzo de este año, los trámites han podido avanzar. Ya con el actual equipo de gobierno, a partir de agosto, el Ayuntamiento pudo financiar las obras y culminar los pliegos administrativos el mes pasado. A la tercera ha ido la vencida, después de que los dos anteriores intentos quedasen frenados por la nueva ley de contratos del sector público y por dificultades en su financiación.

Trabajos

La actuación es muy distinta de otras anteriores. El anterior equipo de gobierno realizó, en 2016, una limpieza superficial, un desbroce. Lo mismo que el que lideró Agustín Iglesias Caunedo, en 2013. El proyecto, derivado del estudio del arquitecto y experto en patrimonio José Ramón Fernández Molina, no solo persigue librar a la muralla de la invasión de zarzas que la cubre. La actuación sobre la fortificación, declarada Monumento Nacional en 1931, se divide en tres fases.

Tras una primera eliminación de la vegetación invasiva, el adjudicatario de los trabajos realizará un estudio petrológico para conocer «cada una de las piedras» de la muralla y decidir con qué productos consolidarla. Mediante una fotogrametría se realizará un estudio en profundidad para comprobar el estado de la estructura original, con la intención de que la reconstrucción sea lo más exacta posible y que en ningún momento se modifique el alzado original. Cuando este proceso esté listo, se entregará a los técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural un documento comprensivo de la recuperación del lienzo de la muralla para su aprobación.

Una vez obtenido el visto bueno de Cultura, se eliminarán los elementos añadidos sobre la muralla en las últimas décadas. Esos que han distorsionado la imagen real de la fortificación y que han influido negativamente en la estructura para más tarde consolidar los cantos que están a punto de desprenderse. También se limpiará toda la suciedad acumulada y se realizará un tratamiento de juntas con el único objetivo de que la maleza no vuelva a brotar. Por último, se consolidarán las piedras restauradas y se protegerán para evitar que a corto plazo este símbolo de la ciudad vuelva a su estado de deterioro.

Eso es lo que está previsto por el momento para la muralla, aunque la intención es ir más allá. El Ayuntamiento dejará para más adelante el plan redactado por el arquitecto José Ramón Fernández Molina para revalorizar el monumento. En él, Fernández Molina propone recuperar el paseo superior de ronda de la muralla, peatonalizar la calle Paraíso e incluso rescatar el plan especial de Francisco Pol para instalar un ascensor desde la Fábrica de Gas hasta la puerta del museo Arqueológico que salve la muralla.

El redactor del proyecto propone, además, técnicas no necesariamente materiales para dar a conocer la muralla. Desde realidad virtual a iluminación monumental dejando, para el final de la actuación, la recuperación del paseo de ronda sobre la parte superior del conjunto.

En el proyecto se avanzan ideas de planeamiento y gestión cultural más allá que la mera obra de rehabilitación. «Lo que sí sería interesante desde un punto de vista patrimonial y los valores de pertenencia de los habitantes de Oviedo es conocer la historia», sostiene Fernández Molina. Una que le debemos a Pérez Daoz y a la confianza en este de Alfonso X.

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