«Yo solo fui a ponerme un pico»

El acusado, en el banquillo/PIÑA
El acusado, en el banquillo / PIÑA

El acusado por el crimen de Salesas se declara inocente en la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial

CECILIA PÉREZ

El acusado por el conocido como el crimen de Salesas ha negado ser el asesino de José Manuel Fernández Vázquez, 'Lolín', que murió apuñalado en la madrugada del 27 de junio de 2017 en el cuarto de basuras del edificio de Salesas, en la plaza de Primo de Rivera. El procesado contestó tranquilo a las preguntas de todas las partes. Explicó que la madruga del suceso acudió al edificio «para ponerse un pico» en el piso de una prostituta vecina de la víctima, ya que explicó que él estaba enganchado a las drogas. «Ella me solucionaba mi adicción a las drogas».

Explicó que esa noche fue al edificio donde residía 'Lolín', que subió al piso de la vecina, consumió la droga y se fue.

Aseguró que él no asestó las puñaladas mortales a la víctima y que desconocía que en el portal hubiese un cuarto de basuras en la planta menos uno. «Hay un asesino por ahí y yo estoy pagando por ello», se justificó el procesado.

La defensa, ejercida por Luis Tuero, incidió en las numerosas «contradicciones» del caso, entre ellas, que no se halló resto alguno de su defendido en la escena del crimen.

El juicio, que se prolongará hasta el viernes, se inició con la exposición de todas las partes de los argumentos que defenderán durante el proceso al jurado popular, conformado por ocho hombres y tres mujeres.

Según la Fiscalía, el procesado orquestó una cita con 'Lolín' en el cuarto de basura del portal número 8 de la plaza de Primo de Rivera aquella noche de junio. La Fiscalía resaltó que, aprovechando que conocía la estancia, lo esperó en torno a las doce de la noche «agazapado» y «escondido». En cuanto se abrió la puerta del ascensor, ya que el habitáculo se ubica en la planta menos uno del edificio, y la víctima quiso entrar en el cuarto, su agresor «de forma absolutamente repentina y sorpresiva» le asestó dos puñaladas «mortales»: una en el tórax y otra en la clavícula izquierda, según relata el citado escrito.

Las cámaras del portal grabaron al procesado saliendo del edificio con las manos ocultas en los bolsillos a las doce y diez de la noche, dejando malherido a su víctima. Según la Fiscalía de Asturias, falleció a las cuatro menos diez de la madrugada. La Fiscalía y acusación particular mantienen la petición de 25 años de prisión por asesinato mientras que la defensa pide su libre absolución.