«Mi hijo es una víctima de violencia doméstica en toda regla, no es un apestado»

Casimiro González, padre del niño sin escolarizar en Oviedo./TPA
Casimiro González, padre del niño sin escolarizar en Oviedo. / TPA

Un ovetense denuncia que su hijo de 13 años está sin escolarizar debido a una disputa por su custodia

Cecilia Pérez
CECILIA PÉREZ

Casimiro González es un padre que lleva dos meses luchando porque su hijo, de 13 años, regrese al instituto donde comenzó este curso sus estudios de Primero de Educación Secundaria Obligatoria. A día de hoy no puede acudir a clase. Lleva dos meses sin escolarizar por una disputa en torno a su custodia y una denuncia de violencia doméstica de por medio. Su padre vive en Oviedo y su madre en Madrid.

La historia de este padre comenzó este mismo verano cuando una llamada de la Policía Nacional le avisó de que se tenía que hacerse cargo de su hijo. «La madre le metió una paliza. Cuando llegué a buscarle tenía arañazos por todas partes, golpes en los brazos y cojeaba».

El progenitor relató, en base a la información que le ofreció la Policía y su propio hijo, que la madre había agredido al menor y que este logró huir a casa de unos vecinos. Al verle herido, avisaron a los agentes. «Llegaron dos ambulancias del SAMU y cuatro patrullas de la Policía y a la madre se la llevaron detenida». Por estos hechos hay un procedimiento penal a raíz de la denuncia de violencia doméstica que interpuso de oficio la Policía Nacional que lleva un juzgado de Madrid. El padre del niño ejerce de acusación particular.

Con todo, la madre del menor salió en libertad con cargos y el padre se lo trajo para Oviedo. El chico que estudiaba en un instituto madrileño formalizó la matricula en el Instituto Aramo y comenzó las clases con normalidad ya que la Comisión de Escolarización Permanente dio luz verde al traslado.

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Todo cambió a los diez días de haber empezado las clases. «La directora del centro nos comunicó que no podía seguir yendo a clase porque su madre se negó a autorizar que siguiera matriculado en el instituto», explicó Casimiro González. «Mi hijo es una víctima de violencia doméstica en toda regla que hay que proteger. Él está muy mal porque quiere ir a clase. Había hecho sus amigos y ahora se siente como un apestado y no lo es, tan solo es un niño de 13 años que quiere ir al colegio», lamentó su padre.

Casimiro González inició un procedimiento civil por este asunto. Solicitó medidas cautelares al juzgado de Illescas que lleva el caso de la escolarización, porque ahí es donde residía la familia antes del divorcio, para que mientras se resuelve el contencioso su hijo pueda continuar yendo a clase. «No es un tema de custodia. Yo ni la pido ni la dejo de pedir, lo que quiero ahora es que mi hijo vaya al colegio», ahondó González.

 

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