Desde papeles robados a despachos violentados

G. D. -R. OVIEDO.

En el Ayuntamiento pasan cosas. Cosas que no pasaban antes, se entiende. Cosas extrañas. Cosas como que desaparezcan del despacho en las consistoriales de la concejala de Participación y líder de Somos Oviedo, Ana Taboada, unos papeles anónimos recibidos en su despacho profesional en los que se denunciaban, según la edil, vinculaciones con el 'caso Pokemon'. La investigación de la Policía Judicial hasta el momento no ha dado ningún resultado. Tampoco nadie ha aclarado nunca las intrusiones en el despacho del interventor, denunciadas por el alto funcionario hace casi dos años. Intrusión que no robo, porque el habilitado, tras regresar de una baja laboral, se encontró con el cajón de su despacho forzado, donde guarda documentación. La cerradura estaba rota, aunque el funcionario no echó nada en falta por el momento. El interventor, por cierto, está siendo investigado también en el 'caso Pokemon'.

Ambos casos pusieron de manifiesto dos cosas: una, que cualquiera o casi puede deambular por la Casa Consistorial si pasa el mínimo control que supone el agente de Policía Local que custodia las dos entradas públicas -las de El Peso y el León- y dos, que nadie tenía control sobre las llaves de las distintas dependencias municipales. Ni siquiera para entrar en el área de Alcaldía hace falta pasar otro tipo de control, después de que Wenceslao López, al inicio de su mandato ordenase la retirada del agente local que solía pasar la jornada vigilando ese pasillo de la primera planta.

El equipo de gobierno hizo votos y promesas de dotar de una mínima seguridad al edificio con la instalación de cámaras de vigilancia. Seguridad planeó hacerlo dentro de un contrato más amplio en el que se incluía, además, la adquisición de desfibriladores para los edificios municipales que dependen del área y para los coches de la Policía Local. El contrato no ha llegado a licitarse. El retraso en la aprobación del presupuesto de este año y, después, el estallido de la 'operación Enredadera', que ha vuelto sospechoso cada pliego que sale de Rubín, han frenado de momento su licitación.

Son los casos más llamativos, pero no los únicos. En el edificio de los grupos municipales, desde hace muchos meses sin vigilancia policial, se han producido hurtos. Desde la oficina de Objetos Perdidos, hace unos años, se extraviaban cosas y dineros. En el Ayuntamiento pasan cosas.

 

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