Del Páramo da por salvadas las deficiencias del Bulevar y urge la licitación de las obras

El concejal de Urbanismo, antes de la rueda de prensa. / M. ROJAS
El concejal de Urbanismo, antes de la rueda de prensa. / M. ROJAS

El nuevo proyecto limita las actuaciones al tramo entre la Cruz Roja y el puente de Rubín y deja el resto en el apartado de «mejoras»

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

«El Bulevar está salvado», con un mensaje mesiánico el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, anunció ayer en rueda de prensa que «hoy se terminan todas las excusas y mentiras de aquellos que quieren impedir» el desarrollo del proyecto de reurbanización de la entrada a Oviedo desde la 'Y' y «anteponen sus intereses partidistas al interés general de la ciudad». Afirmó que los redactores del proyecto, la UTE Bosque y Valle (de los arquitectos Clara Eslava y Miguel Tejada), entregó, en el último día de plazo, una nueva versión del proyecto que «responde a todas las exigencias» planteadas por los técnicos municipales y que cumple, once meses después de la fecha límite para la entrega de la documentación, con el presupuesto máximo establecido en los pliegos del contrato. Las obras, según el proyecto, tienen un presupuesto de ejecución por contrata de 17,9 millones de euros y se divide en tres fases. La primera, por la que según explicó el edil comenzarían las obras, va de la glorieta de la Cruz Roja a la calle Río Dobra y costaría 7,25 millones de euros. El tramo intermedio, con un presupuesto de 1,45 millones, se refiere a los trabajos hasta Los Prados y la última fase, que llegaría hasta la prevista rotonda que sustituiría al enlace de Rubín, costaría cerca de 9 millones, «con 320.000 euros para trabajos interfases», cerró del Páramo.

El resto de actuaciones anunciadas quedará fuera como «mejoras». Entre otras la reurbanización del espacio comprendido entre el puente de Rubín y los enlaces del Hospital Universitario Central de Asturias, por una cantidad que ayer no precisó el concejal.

De lago a lámina de agua

Aunque el proyecto «mantiene la idea base» que se impuso en el concurso, el concejal no dio muchos detalles más. De sus palabras se deduce que se mantendrían la eliminación de los pasos elevados que cruzan hoy la calzada y su sustitución por cruces a nivel en rotondas que ayudarían a pacificar el tráfico, pero también que se mantendrían los cuatro carriles actuales y la separación de las dos calzadas a la altura de la iglesia de Santullano para crear una zona verde en el centro. Una que ya no tendrá un lago, sino «un estanque», «una lámina de agua» de la mitad de superficie, sin apenas profundidad para eliminar los problemas geológicos que conllevaba su excavación, y sin «usos lúdicos».

La versión original -lago, embarcadero y pasarela sobre el mismo- figura también «como mejoras», al igual que la zona verde y de equipamientos deportivos junto al Palacio de los Deportes o parte del bosque previsto junto al templo prerrománico. Pese al recorte, el concejal insistió en que incluye «todo lo que habíamos soñado, una gran cuña verde, con carriles bici y rotondas» que ayudará a que Oviedo deje de ser la quinta aglomeración urbana más contaminada de España. «El proyecto soluciona los problemas históricos tanto de contaminación como de segregación y además plantea un modelo de urbanismo sostenible», recalcó Del Páramo.

Azules contra grises

El concejal urgió la puesta en marcha «inmediata de toda la maquinaria administrativa municipal» para que el proyecto pueda salir a licitación «en este mandato», al que le quedan cuatro semanas antes de ver un gobierno en funciones y limitado a la gestión ordinaria de los asuntos. A estar mano sobre mano, salvo para pagar facturas y poco más. «Voy a apretar para que así sea», sañaló, porque, a su juicio, «las excusas técnicas se han acabado, ya no cabe ningún tipo de excusa». Lo dijo sin personalizar sus críticas, al revés que anteriores comparecencias en las que Somos Oviedo culpó de los problemas del proyecto al PSOE y, en especial, a la concejala Ana Rivas, al alcalde y la FSA, pero también al PP, a Agustín Iglesias Caunedo y al ingeniero jefe de Infraestructuras, pero insistiendo en que hay dos bandos: «Los que defendemos los intereses de Oviedo y los que van en contra de este proyecto».

Defendió que «es un proyecto prioritario para la ciudad», «sostenible y viable» y comparó su coste, «un euro por metro», con el de Villa Magdalena, por lo que exigió que se contraten cuanto antes las obras. Admitió eso sí, que no hay informe técnico que dé por bueno el proyecto tanto a nivel técnico como administrativo; una tarea que esperó que esté «lo antes posible», pero que aleja de la realidad la pretensión de que cualquier contrato se licite este mandato.

La primera versión del proyecto, entregada tres meses fuera de plazo, incluía obras por casi 52 millones de euros. El proyecto ni tan siquiera llegó a ser estudiado por los técnicos municipales. Otros tres meses más tarde, en noviembre, los redactores entregaron otro diseño que rebajaba la cifra en 30 millones, dejando fuera la glorieta del HUCA y otras obras de infraestructuras, y que el concejal dio por bueno. No superó el examen de los técnicos: invadía terrenos privados, incumplía la normativa contraincendios o empleaba césped inadecuado para el clima de Oviedo. El remate llegó cuando Urbanismo preguntó que a qué presupuesto había que ceñirse. La respuesta fue obvia: 18 millones.

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